Los monumentos y bienes muebles forman parte del paisaje cotidiano de Bogotá. Están presentes en parques, plazas, avenidas y espacios públicos de toda la ciudad. Sin embargo, detrás de muchos de ellos existen historias, personajes, procesos históricos y memorias que siguen siendo poco conocidos por parte de la ciudadanía.
A partir de esta realidad surgió Aventura Monumental, un juego de mesa creado por el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural — IDPC como una estrategia pedagógica y de apropiación social del patrimonio mueble de Bogotá. La iniciativa busca acercar a niños, jóvenes y adultos a los bienes muebles patrimoniales de la ciudad mediante una experiencia participativa y entretenida que promueve el aprendizaje sobre su historia, sus valores culturales y la importancia de su conservación.
Desde el programa Adopta un Monumento se identificó la necesidad de acercar el patrimonio mueble a públicos diversos mediante experiencias atractivas, participativas y significativas. Si bien estos bienes hacen parte de la vida cotidiana de la ciudad, muchas personas desconocen su historia, significado y valor cultural. Frente a esta necesidad nació este juego como herramienta didáctica diseñada para fortalecer el conocimiento y la apropiación social del patrimonio mueble de Bogotá.
“A través del juego, buscamos generar espacios de aprendizaje, diálogo y descubrimiento, promoviendo que la ciudadanía reconozca estos bienes como parte fundamental de la memoria colectiva y de la identidad de la ciudad”.
Wilmar Tovar Leyva
Programa Distrital Adopta un Monumento
El proceso de creación de Aventura Monumental implicó un trabajo interdisciplinario que combinó contenidos patrimoniales, estrategias pedagógicas y principios de diseño lúdico. Uno de los principales desafíos consistió en interpretar información histórica y cultural sobre monumentos y bienes muebles en dinámicas atractivas para diferentes públicos, sin perder el rigor y el valor educativo de los contenidos.
Para ello se realizó una selección de 150 bienes muebles y monumentos de carácter patrimonial en el espacio público de Bogotá. El propósito fue construir una muestra amplia que representara la diversidad histórica, artística, cultural y territorial de la ciudad y que permita a los jugadores acercarse a distintos relatos sobre la construcción de la memoria urbana.
Entre los criterios de selección estuvieron la relevancia histórica y cultural de los bienes, su valor simbólico para diferentes comunidades, su representatividad dentro del paisaje urbano y su potencial pedagógico. También se procuró incluir bienes ubicados en distintas localidades y contextos de Bogotá con el fin de reflejar la riqueza y diversidad del patrimonio mueble de la ciudad.
La selección también consideró la posibilidad de contar datos curiosos y significativos alrededor de cada bien, incorporando aspectos relacionados con su origen, sus características artísticas, los personajes vinculados a ellos y su papel dentro de la vida cultural de Bogotá.
Durante la investigación y el diseño del juego, el equipo buscó compartir numerosas historias de la riqueza del patrimonio mueble bogotano. El juego tiene la intención de acercar a los ciudadanos a relatos poco conocidos de estos bienes muebles como manifestaciones artísticas y memorias colectivas.
También resultó significativo identificar la diversidad de significados que un mismo bien patrimonial puede tener para distintos grupos sociales y generaciones, así como las historias que se han construido alrededor de ellos a lo largo del tiempo. Esto refuerza la importancia de generar herramientas que permitieran acercar el patrimonio mueble a la ciudadanía desde una perspectiva más cercana, participativa y dinámica.
“La cantidad de historias y conexiones del patrimonio mueble de la ciudad confirma que los bienes no son sólo elementos físicos, sino también portadores de memoria, identidad y experiencias que vale la pena conocer, compartir y preservar”.
Helena Fernandez
Subdirección de Protección e Intervención del Patrimonio del IDPC
Más que transmitir información sobre monumentos y bienes muebles, Aventura Monumental busca estimular preguntas sobre la ciudad, sus memorias y los relatos que permanecen presentes en el espacio público.
El IDPC espera que quienes jueguen se interesen por la historia de la ciudad y por los lugares que habitan y transitan cotidianamente; que descubran que los bienes muebles y monumentos son testimonios de procesos históricos, culturales y sociales; y que surjan conversaciones sobre la memoria colectiva, el significado del patrimonio y la importancia de su cuidado y conservación.
También busca motivar a las personas a explorar Bogotá con una mirada más curiosa, preguntándose qué representa cada uno de los bienes muebles y monumentos, qué acontecimientos recuerdan y qué historias aún están por contarse.
Las experiencias de juego realizadas con distintos públicos permitieron observar cómo el carácter didáctico despierta curiosidad, incluso entre personas que no tenían un interés previo por el patrimonio mueble. Muchas personas resaltan el descubrimiento de información sobre monumentos que ven a diario, mientras que otras comparten recuerdos personales asociados a determinados lugares de la ciudad o formulan preguntas que las llevan a seguir explorando sus historias.
La nariz que pasó de inadvertida a inolvidable
Una de las experiencias que mejor refleja el potencial del juego, ocurrió durante una jornada de Aventura Monumental realizada en la Secretaría Distrital de Gobierno.
Mientras los participantes avanzaban en la partida apareció la tarjeta correspondiente al monumento Miguel de Cervantes Saavedra. La información incluida en la carta despertó preguntas y comentarios entre los jugadores, lo que dio paso a una historia poco conocida sobre este bien mueble.
Los participantes conocieron entonces el caso de don Silvestre Murillo, un ciudadano que durante años ha trabajado en el sector donde se encuentra la escultura y que se ha convertido en uno de sus principales cuidadores. Tiempo atrás, el monumento sufrió la pérdida de su nariz. Sin embargo, el fragmento original fue recuperado y conservado por don Silvestre, quien posteriormente lo entregó a la Brigada de Atención a Monumentos del IDPC. Gracias a ello fue posible devolverle la integridad física del bien.
La reacción de los jugadores fue inmediata. Entre risas y expresiones de sorpresa, algunos compararon la intervención con una «rinoplastia patrimonial». Más allá de la anécdota, la conversación derivó en una reflexión sobre el cuidado de los bienes muebles y sobre el papel que pueden desempeñar los ciudadanos en su protección.
Experiencias como esta muestran cómo el juego no solo transmite información sobre monumentos y esculturas, sino que también abre espacios para compartir historias, activar memorias y reconocer las múltiples formas en que la ciudadanía participa en la conservación del patrimonio cultural de Bogotá.
Aventura Monumental fue producido en una edición de 265 ejemplares pensada principalmente para procesos pedagógicos, actividades de divulgación y estrategias de apropiación social del patrimonio mueble lideradas por el IDPC a través de los programas Adopta un Monumento, Civinautas y diversas actividades del Museo de Bogotá.
El juego hará parte de talleres, jornadas pedagógicas, espacios de formación, eventos culturales y actividades desarrolladas en articulación con comunidades, instituciones educativas, equipamientos culturales y otros aliados interesados en promover el conocimiento del patrimonio de la ciudad.
Más que un producto de distribución masiva, fue concebido como una herramienta pedagógica diseñada para activar conversaciones, experiencias y aprendizajes en distintos contextos de la ciudad.
En el marco de los 20 años del IDPC, Aventura Monumental se suma a las estrategias con las que el Instituto busca fortalecer las relaciones entre ciudadanía, memoria y patrimonio cultural. A través del juego, esta herramienta propone nuevas formas de acercarse al patrimonio mueble de Bogotá y de reconocer las múltiples historias que hacen parte de la construcción de la ciudad.








