Foto de portada: Parque de la Independencia. Ca. 1910. Aportante: Pantaleón Mendoza. Colección Álbum Familiar. IDPC.
Este 20 de julio de 2026, Colombia conmemora 216 años del inicio de su proceso de Independencia, una fecha que transformó la historia del país y cuyos principales acontecimientos quedaron inscritos en el patrimonio cultural de Bogotá. Más de dos siglos después, plazas, edificios, monumentos y espacios históricos continúan preservando la memoria de quienes protagonizaron la gesta libertadora y permiten comprender cómo se construyó el camino hacia la libertad.
El Observatorio Astronómico, la Plaza de Bolívar, la Casa Museo del 20 de julio (hoy Museo de la Independencia – Casa del Florero), el antiguo Cabildo, el Palacio Municipal, la Casa de Antonio Morales Galavís, el Parque de la Independencia y los monumentos dedicados a figuras como Camilo Torres y Tenorio, Francisco José de Caldas y José María Carbonell conforman un recorrido por la historia nacional. Cada uno conserva relatos que explican los hechos, las ideas y los personajes que marcaron el nacimiento de la República y que hoy hacen parte de la memoria colectiva de los colombianos.
Estos escenarios son, además, un patrimonio vivo que permite conectar a la ciudadanía con uno de los capítulos más importantes de la historia del país. Su preservación garantiza que las nuevas generaciones puedan reconocer el significado de los acontecimientos del 20 de julio de 1810 y comprender el papel que desempeñó Bogotá en el proceso independentista.
“Los lugares donde ocurrieron los hechos del 20 de julio son mucho más que escenarios del pasado: son espacios de memoria que nos permiten comprender quiénes somos como nación y fortalecer el sentido de pertenencia hacia nuestro patrimonio cultural. Conservarlos es garantizar que las generaciones presentes y futuras puedan conocer las historias que dieron origen a nuestra República y reconocer en ellas el valor de la democracia, la libertad y la participación ciudadana”, afirmó Diego Parra Cortés, director del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural.
Uno de los primeros hitos de este recorrido es el Observatorio Astronómico Nacional, cuya construcción comenzó en 1802 bajo la dirección de fray Domingo de Petrés. Reconocido como el primer observatorio astronómico construido en América, la tradición histórica señala que allí se reunieron algunos de los criollos que planearon la conspiración que desembocó en los acontecimientos del 20 de julio de 1810. Además de su importancia científica, este edificio representa el pensamiento ilustrado que impulsó las ideas de autonomía en el Nuevo Reino de Granada.
El recorrido continúa en la Plaza de Bolívar, conocida en aquella época como Plaza Mayor. El 20 de julio de 1810, cuando era día de mercado, este fue el escenario donde confluyeron los acontecimientos que dieron origen al Grito de Independencia. Años después, el 10 de agosto de 1819, la plaza recibió al Libertador Simón Bolívar tras la victoria en la Batalla de Boyacá. En 1821 pasó a llamarse Plaza de la Constitución y, desde 1846, con la instalación de la estatua de Simón Bolívar, adoptó el nombre con el que hoy es reconocida.
A pocos metros se encuentra la Casa Museo del 20 de julio, antigua tienda del comerciante español José González Llorente. La edificación, construida a finales del siglo XVI, fue el escenario de la discusión por el préstamo de un florero que desencadenó la revuelta popular del 20 de julio de 1810. Desde 1960 funciona como museo y conserva piezas, documentos y relatos que permiten comprender el contexto político y social que dio origen al proceso independentista.
Frente a la plaza se ubicaba el antiguo Cabildo o Casa Consistorial, donde hoy se levanta el Palacio Liévano. Desde uno de sus balcones, José Acevedo y Gómez, recordado como el Tribuno del Pueblo, convocó a los habitantes de Santa Fe a respaldar la junta de gobierno y el cabildo extraordinario. Allí mismo, en la madrugada del 21 de julio de 1810, se firmó el acta que formalizó la creación de la Junta Suprema del Nuevo Reino de Granada, considerada el primer gobierno autónomo del territorio. En este costado de la antigua Plaza Mayor también se encontraban la Cárcel Chiquita, el despacho de los alcaldes, el despacho de los virreyes y el antiguo Palacio Virreinal, convirtiéndo este sector en el centro político del Virreinato.
Muy cerca funcionaba la Cárcel del Divorcio, prisión destinada a mujeres construida en 1780. Allí fue recluida la virreina María Francisca Villanova el 13 de agosto de 1810 como consecuencia de la revuelta del 20 de julio. En este mismo predio se construyó posteriormente el Palacio Municipal, inaugurado en 1902 por el arquitecto Julián Lombana. En su patio central fue instalado en 1910 un busto dedicado a José Acevedo y Gómez, como homenaje a quien lideró el llamado del pueblo durante la jornada independentista.
La memoria de esta gesta también permanece en el Monumento a Camilo Torres y Tenorio, prócer que en 1809 escribió la Representación del Cabildo de Bogotá Capital del Nuevo Reino de Granada a la Suprema Junta Central de España, conocida posteriormente como el Memorial de Agravios. Este documento, publicado en 1832, reclamó igualdad de derechos políticos entre los habitantes del Nuevo Reino de Granada y los españoles, convirtiéndose en uno de los principales antecedentes ideológicos de la Independencia.
Muy cerca, en la carrera quinta con calle 11, se encuentra la Casa de Antonio Morales Galavís, donde residió el criollo que protagonizó la disputa con José González Llorente el 20 de julio de 1810. Aquel enfrentamiento desencadenó la movilización popular que dio origen al Grito de Independencia. Hoy, una placa recuerda la importancia de este lugar en la historia nacional.
La conmemoración del primer centenario de la Independencia, en 1910, dejó también importantes huellas en la ciudad. Una de ellas es la actual Plaza de Caldas, anteriormente conocida como Plaza de Las Nieves y Plaza Gonzalo Jiménez de Quesada. Con motivo del Centenario fue rebautizada en honor a Francisco José de Caldas y allí se instaló una escultura del prócer, realizada por el escultor francés Charles Raoul Verlet.
Ese mismo año fue inaugurado el Parque de la Independencia, concebido como el principal escenario de las celebraciones del Centenario. Para la ocasión se construyeron cuatro pabellones y tres quioscos, de los cuales hoy se conserva únicamente el histórico Quiosco de la Luz. El parque también fue ornamentado con una escultura ecuestre de Simón Bolívar, realizada por Emmanuel Frémiet, y con una columna dedicada a los Héroes Ignotos de la Independencia, convirtiéndose en uno de los espacios conmemorativos más representativos de la ciudad.
El recorrido concluye en Chapinero, donde el Busto de José María Carbonell, instalado inicialmente en 1944 en la avenida Caracas con calle 63 y posteriormente, trasladado a su lugar actual en la calle 63 con carrera novena durante las celebraciones del sesquicentenario de la independencia en 1960, rinde homenaje a quien fue conocido como «El chispero de la revolución», uno de los varios chisperos que hubo, por su decisiva participación en la movilización popular del 20 de julio de 1810. Su liderazgo fue fundamental para convocar al pueblo y respaldar las acciones que dieron origen al proceso independentista.
A 216 años del inicio de la Independencia, estos lugares siguen siendo testimonio de los hechos que dieron origen a la nación colombiana. Su conservación no solo protege un invaluable legado arquitectónico, urbano e histórico, sino que mantiene viva la memoria de los hombres y mujeres que hicieron posible la construcción de un país libre. Hoy, estos escenarios invitan a recorrer la ciudad desde una mirada patrimonial, reconociendo que cada plaza, edificio y monumento conserva una parte de la historia que dio origen a Colombia y reafirma que el patrimonio cultural es una herramienta fundamental para fortalecer la memoria, la identidad y el sentido de pertenencia de las generaciones presentes y futuras.


