El IDPC acompañó el proceso de retiro del camión que impactó un inmueble declarado bien de interés cultural, con nivel de intervención 2 (N2), en el Centro Histórico de la ciudad y emitió el concepto técnico, a través del cual se autoriza -e insta- al propietario a ejecutar acciones de primeros auxilios orientadas a proteger el inmueble de mayores afectaciones y prevenir posibles hechos de vandalización.
El acompañamiento técnico estuvo liderado por el director del IDPC, el arquitecto Diego Parra, como parte de un proceso en el que, desde el momento en el que se notificó el hecho, se activaron los protocolos de atención establecidos, que exigieron la presencia del equipo técnico durante las labores de retiro del vehículo por parte del Cuerpo Oficial de Bomberos de Bogotá y el Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático – IDIGER.
Desde el equipo de Anteproyectos de la Subdirección de Protección e Intervención del Patrimonio se elaboró el concepto técnico que autoriza la intervención en modalidad de primeros auxilios y se instó a ejecutar de manera prioritaria acciones de mitigación del riesgo, teniendo en cuenta que el inmueble es un Bien de Interés Cultural – BIC localizado dentro del área cobijada por el Plan Especial de Manejo y Protección del Centro Histórico de Bogotá (PEMP-CHB).
De acuerdo con el artículo 17 del Decreto Nacional 2358 de 2019 —reglamentario del sector Cultura— los primeros auxilios corresponden a obras urgentes que deben realizarse en inmuebles en peligro de ruina, riesgo inminente o que hayan sufrido daños por agentes naturales o acción humana, e incluyen medidas provisionales de protección para detener o prevenir daños mayores.
“El acompañamiento del Instituto fue inmediato. Nuestra prioridad es la seguridad de las personas y la protección a los transeúntes, por lo tanto, se pretendió desde el primer momento realizar acciones que busquen evitar posibles caídas de elementos y en ese sentido, mayores afectaciones al inmueble”, destacó Diego Parra, señalando que el concepto fue informado directamente a los propietarios, anticipando el trámite que normalmente deberían adelantar, con el fin de evitar gestiones adicionales, dada la necesidad evidente de intervención urgente.
“Encontramos que, debido al fuerte impacto recibido, algunos elementos del alero de la cubierta sufrieron fracturas, dejando algunas tejas y elementos de cielorraso sueltos, lo que posiblemente genere riesgo de caída de los mismos elementos. Si bien, en la inspección visual, no se encontró afectación de los elementos estructurales y no presentan daños mayores, se recomienda adelantar un proceso de apuntalamiento para dar soporte, puesto que la ausencia del muro significa la pérdida de un sector de apoyo, especialmente por el peso de las tejas de barro”, dijo, advirtiendo que entre las medidas recomendadas se encuentra también la instalación de cerramientos provisionales, en lámina galvanizada o polisombra con refuerzos en madera, el desmonte controlado de elementos sueltos como tejas, correas, cielorrasos y demás.
Se pide, igualmente, retirar bloques y pañetes en iguales condiciones, sin generar esfuerzos sobre el muro, ni golpes con diferentes herramientas a fin de evitar el colapso del mismo. Debido a la materialidad constructiva del inmueble, se hace necesaria la protección y prevención de humedades en los muros, para evitar su debilitamiento, en ese sentido, se recomendó la instalación de la sobrecubierta temporal, que, durante este periodo de lluvias, evitará el ingreso de agua a sus muros en adobe y protegerá de posibles saqueos o vandalización del inmueble.
“Las técnicas constructivas de las casas que están en el centro, particularmente de esta, que está construida con adobe, cuenta con muros de alrededor de metro de espesor, evidencia una estructura muy robusta. Además, una vez se pudo acceder al inmueble, se evidenció que varias unidades de adobe permanecieron integrales, destacando su buena calidad constructiva. Sin embargo, con la abertura en el muro, la cubierta perdió su apoyo y dado el peso de sus tejas, es importante soportarla con puntales que garanticen su estabilidad, entre tanto, se adelantan las acciones necesarias para su intervención”, explicó el subdirector de Protección e Intervención del Patrimonio, Edgar Andrés Figueroa, agregando que “desde el punto de vista patrimonial la responsabilidad del IDPC es acompañar y orientar las medidas de protección, encaminadas a recuperar todos los elementos tipológicos que tiene el bien, entre esos la cubierta”.
Las recomendaciones del IDPC, incluyen la instalación de elementos de apuntalamiento de emergencia que permitan dar soporte a la cubierta, previendo una posible sobrecarga a los elementos estructurales que puedan llevar a fallos de las vigas, siempre en la búsqueda de conservar su integridad. Todas las acciones deberán ser estrictamente provisionales y orientadas a proteger el inmueble y evitar una afectación mayor, sin implicar modificaciones permanentes en su estructura o configuración arquitectónica.
Adicionalmente, se indicó a los propietarios, la necesidad de realizar un diagnóstico estructural que permita identificar las afectaciones, desde estudios detallados y con mayor profundidad que la inspección visual adelantada por el equipo del IDPC.
Estas intervenciones pretenden garantizar la estabilidad del inmueble, y por ende la conservación y funcionalidad del bien, mediante acciones que no comprometan los valores históricos, arquitectónicos, tipológicos ni estéticos, y respeten la coherencia formal y material del predio dentro de su entorno urbano y se ajustan a los criterios de mínima intervención y reversibilidad, permitiendo que las acciones puedan ser retiradas en el futuro sin generar daños al material original, una vez se puedan adelantar las intervenciones que permitan su recuperación.
El IDPC reiteró a los propietarios su disposición permanente para brindar la asistencia técnica requerida y orientar la futura formulación de la propuesta de intervención en fase de anteproyecto y continuará realizando seguimiento técnico propendiendo por la adecuada protección del inmueble, la seguridad del entorno y la utilización de materiales, técnicas y acabados compatibles con los existentes, que preserven la autenticidad del inmueble, evitando alteraciones visuales o constructivas que afecten su valor patrimonial, contribuyendo a prolongar la vida útil de los elementos constructivos y evitando afectaciones mayores.
Toda actuación deberá contar con personal especializado en manejo de bienes patrimoniales y las intervenciones no podrán implicar la demolición total o parcial de estructuras sin autorización expresa, salvo en casos de colapso inminente documentado y reportado inmediatamente a la autoridad competente.
El predio afectado, una casa colonial esquinera está ubicado en una zona de alta concentración de inmuebles de conservación arquitectónica sujeta a regulación especial por su valor patrimonial, de fachada continua sobre paramento, muros portantes en mampostería, cubierta inclinada en teja de barro, carpinterías en madera y cromática tradicional -blanco con zócalos verdes-.






