Instituto Distrital de Patrimonio Cultural

El último guardián de los relieves de Bogotá: Germán Romero y el arte del ornatismo

El último guardián de los relieves de Bogotá: Germán Romero y el arte del ornatismo

El último guardián de los relieves de Bogotá: Germán Romero y el arte del ornatismo

El último guardián de los relieves de Bogotá: Germán Romero y el arte del ornatismo

junio 9, 2026

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Hay oficios que se llevan en las manos y otros que se heredan en el alma. Para Germán Romero Cortés, el ornatismo es ambas cosas. Con herramientas que parecen detenidas en el tiempo y las manos untadas de greda y yeso, Germán es uno de los pocos artesanos que hoy se encarga de una labor titánica: reponer y restaurar la piel ornamental de los edificios más emblemáticos de Colombia.

Su taller no solo huele a mampostería; huele a historia. Una historia que comenzó en 1884.

Una herencia que llego con los Ramelli

El oficio de Germán no se aprendió en un aula de clases, sino en el calor del traspaso generacional. Su historia con el patrimonio comenzó hace más de veinte años junto a su padre, con quien dio sus primeros pasos en el emblemático Teatro Colón. Su padre le enseñó los secretos de la simetría y el vaciado, luego de haber aprendido directamente en el taller de los Ramelli, la mítica familia de artistas suizos que llegó a Colombia a finales del siglo XIX.

Contratados por el entonces presidente Rafael Núñez, los Ramelli llegaron con la misión de embellecer el Capitolio Nacional. Hoy, casi un siglo y medio después, Germán sigue usando esas mismas técnicas europeas para que el pasado de la ciudad no se caiga a pedazos.

Desde aquellos inicios, sus manos han dejado huella en la restauración de los elementos ornamentales, marcos y columnas del Museo de Arte Religioso del Banco de la República, en la recuperación del Edificio de la Flauta, y en los delicados procesos para frenar el deterioro de la piedra en el Monumento al Libertador.

«Si no conservamos nuestro patrimonio, vamos a perder mucho de la historia que hemos tenido en nuestro país», reflexiona Germán con la serenidad de quien sabe que su trabajo vencerá al tiempo.

De la greda al molde flexible: el viaje de una pieza

El proceso de revivir un ornamento patrimonial es un viaje de paciencia y precisión que Germán domina a la perfección. Todo inicia con el lienzo en papel, donde se plasman el dibujo técnico y la geometría de la pieza original, para luego trasladarse a la talla en greda, calcando el diseño y esculpiendo el volumen con herramientas de tallaje.

A esto le sigue la creación del molde perdido, un negativo en yeso que se rompe hasta volverse trizas para obtener la primera pieza original en positivo, y finaliza con el guante de cola, un molde flexible que se retira con suavidad para permitir la reproducción exacta y múltiple de los relieves que volverán a adornar las fachadas de la ciudad.

Reviviendo el Bronx Distrito Creativo

Actualmente, las manos de Germán y su equipo están concentradas en uno de los proyectos de revitalización urbana y patrimonial más importantes de la capital: la restauración de los elementos ornamentales del Bronx Distrito Creativo.

Este lugar, que durante años estuvo sumido en el deterioro, hoy recupera su esplendor gracias a la conservación de sus fachadas. Para Germán, este proyecto es un recordatorio de que su labor no tiene fronteras: “No solamente trabajamos aquí en Bogotá, trabajamos en todos los edificios patrimoniales de la nación”. Para él, lo más gratificante de este oficio es ver cómo obras que se encontraban en un alto grado de deterioro recuperan las cualidades y el esplendor con el que fueron creadas, devolviéndoles la atención que merecen sin perder jamás la originalidad del edificio.

Un oficio en resistencia cultural

A pesar del orgullo que genera ver los edificios restaurados, hay una nostalgia que ronda el taller. El ornatismo, advierte Germán, está desapareciendo. En un mundo volcado a lo industrial y lo inmediato, los oficios que requieren meses de dedicación manual carecen de relevo generacional. Consciente de esto, Germán envía un mensaje a las nuevas generaciones: les aconseja visitar Bogotá y mirar la capital con otros ojos, descubriendo esos tesoros ocultos que se están protegiendo para que el pasado siga vivo en el presente.

Para el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural -IDPC es fundamental salvaguardar el patrimonio inmaterial de Bogotá. La conservación de una ciudad no reside únicamente en sus ladrillos, sino en los saberes de los maestros que, como Germán, saben cómo moldearlos.

Proteger el oficio del ornatismo es un llamado urgente. Si dejamos morir este saber, perderemos los ojos y las manos capaces de leer la historia escrita en los muros de nuestra capital. El compromiso institucional es mantener viva esta herencia, asegurando que Bogotá siga siendo con orgullo, memoria, historia y patrimonio.