Instituto Distrital de Patrimonio Cultural

Dibujar el Metro de Bogotá: la creatividad como puente para habitar y comprender la ciudad

Dibujar el Metro de Bogotá: la creatividad como puente para habitar y comprender la ciudad

Dibujar el Metro de Bogotá: la creatividad como puente para habitar y comprender la ciudad

Dibujar el Metro de Bogotá: la creatividad como puente para habitar y comprender la ciudad

abril 27, 2026

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Niñas, niños y adolescentes participaron en la Dibujatón 2026, una experiencia pedagógica e inmersiva que los acercó al Metro de Bogotá. A través del dibujo, expresaron sus ideas, emociones y visiones sobre la ciudad que habitan y el futuro que imaginan. La jornada fortaleció la cultura ciudadana y reafirmó el papel de las nuevas generaciones como agentes activos del patrimonio cultural.

El trazo de Valeria Sofía Ortiz Ballesteros no empezó en el papel, sino en la ventana imaginada de un vagón que atravesaba la ciudad. Tenía 10 años y, con una naturalidad luminosa, dibujaba su casa, un mercado, edificios, aviones, otro metro, el Sol, alguien en bicicleta y a ella misma jugando con su perro en un parque. “El dibujo es súper divertido, desestresa”, dijo, como si en esa frase cupiera todo el sentido de la jornada. A su lado, Jeisson Manuel Ruiz, de siete años, contó que hizo dos dibujos: uno inspirado en lo aprendido en el recorrido —con tintas de flores— y otro donde él mismo viajaba en el metro. Llegó en bus con su familia y salió con una certeza: quería volver. Ambos coincidieron en algo esencial: invitaron a otros niños a participar y soñaron con próximas dibujatones rodeadas de naturaleza y animales.

Así comenzó el Premio Dibujatón: niños, niñas y adolescentes 2026 del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural – IDPC, una jornada que convirtió el Vagón Escuela Metro en un pequeño universo donde la ciudad se miró con ojos nuevos. Desde temprano, familias enteras llegaron para sumergirse en una experiencia pedagógica e inmersiva: recorrieron un vagón a escala real, entendieron cómo funcionaría el sistema, exploraron mapas y reconocieron que la movilidad también era memoria, historia y futuro compartido.

En medio de ese ambiente, las voces de los niños marcaron el ritmo. Sus dibujos no solo representaban trenes o estaciones, sino formas de habitar Bogotá: con más verde, con juegos, con encuentros. La creatividad se volvió una manera de decir “así queremos vivir”, y cada trazo fue también una pregunta abierta sobre la ciudad que venía. En esa conversación silenciosa entre papel y colores, el metro dejó de ser un proyecto lejano para convertirse en una experiencia cercana, casi cotidiana.

Para Estefanía Sánchez Peña, quien acompañaba a su sobrina Gabriela, estos espacios tuvieron un valor que fue más allá del momento:

“Permitieron que los niños se apropiaran de la ciudad, que aprendieran a respetar los espacios, a convivir con otros y a descubrir sus propias habilidades. Aquí no solo dibujaron, también aprendieron a ser ciudadanos”.

Su mirada, atenta y cercana, resumió lo que se vivía en cada rincón: una mezcla de juego, aprendizaje y afecto que conectó generaciones.

El director del IDPC, Diego Parra Cortés, destacó el sentido profundo de la iniciativa:

“La Dibujatón fue una invitación a escuchar a las nuevas generaciones, a reconocer en sus ideas y en su creatividad una guía para construir ciudad. Aquí no solo promovimos el arte, sembramos cultura ciudadana y fortalecimos el vínculo de niñas, niños y adolescentes con el patrimonio y con el futuro de Bogotá”.

Desde una perspectiva pedagógica, Carolina Farías Riaño, subdirectora de Divulgación y Apropiación del Patrimonio, subrayó el impacto de estos encuentros:

“Reconocimos a los niños y niñas como agentes activos del patrimonio. Antes de dibujar, vivieron un recorrido que amplió sus comprensiones: conectaron con la naturaleza, con la memoria del transporte y con las historias de la ciudad. Así, cuando dibujaron, lo hicieron desde una experiencia más rica, más consciente”.

Durante la jornada, ese enfoque se hizo visible en cada estación: hubo ejercicios para romper el hielo, exploraciones sensoriales del entorno, relatos sobre la evolución del transporte y encuentros con memorias vivas de Bogotá. Todo ello permitió que el dibujo fuera el resultado de un proceso de descubrimiento, más que de una instrucción.

Desde el equipo de Fomento del IDPC, Nathaly Andrea Bonilla Rodríguez resaltó el crecimiento de la iniciativa: la Dibujatón infantil llegó a su tercera versión como una extensión de una convocatoria originalmente dirigida a adultos, consolidándose como un espacio clave para vincular a las nuevas generaciones con el patrimonio cultural de la ciudad.

Además, subrayó el valor de esta edición en particular: 

“Estos espacios permitieron que los niños, niñas y adolescentes se apropiaran de Bogotá, que desarrollaran sentido de pertenencia y que entendieran el metro como parte de su vida cotidiana. No fue solo un proyecto a futuro, fue una semilla que sembramos desde ahora”.

La invitación quedó abierta. El Premio Dibujatón seguiría creciendo y buscando nuevas voces, nuevos trazos y nuevas formas de imaginar la ciudad. Niñas, niños y adolescentes fueron llamados a participar en las próximas ediciones, a dejarse sorprender por estos espacios y a descubrir, como Valeria y Jeisson, que dibujar también fue una manera de habitar Bogotá.