Instituto Distrital de Patrimonio Cultural

Bogotá articula acciones para proteger el Palo del Ahorcado o Árbol de la Vida, símbolo de la comunidad de Ciudad Bolívar

El palo del ahorcado con ciudad bolivar al fondo

Bogotá articula acciones para proteger el Palo del Ahorcado o Árbol de la Vida, símbolo de la comunidad de Ciudad Bolívar

Bogotá articula acciones para proteger el Palo del Ahorcado o Árbol de la Vida, símbolo de la comunidad de Ciudad Bolívar

febrero 12, 2026

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  • La Alcaldía Mayor de Bogotá activó acciones interinstitucionales para atender las afectaciones ocasionadas por una conflagración ocurrida el 11 de febrero en el Palo del Ahorcado, ubicado en el Parque de Borde de Cerro Seco, en Ciudad Bolívar.
  • El trabajo cuenta con el apoyo técnico del Jardín Botánico de Bogotá, el acompañamiento de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte y el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural con el propósito de salvaguardar este referente natural y cultural de la ciudad.

La Alcaldía Mayor de Bogotá lideró acciones para proteger y salvaguardar el Palo del Ahorcado o Árbol de la Vida, luego de la conflagración registrada en la noche del 11 de febrero que afectó este emblemático ejemplar arbóreo ubicado en el Parque de Borde de Cerro Seco, en el barrio Potosí de la localidad de Ciudad Bolívar.

De manera inmediata se articuló un trabajo técnico con el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte y el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural – IDPC. El equipo técnico de sanidad vegetal y de árboles patrimoniales del Jardín Botánico de Bogotá realizó evaluaciones técnicas, así como un diagnóstico fisiológico y estructural para determinar las intervenciones necesarias para su manejo y estabilización.

“Con esta intervención queremos tratar de ayudar al Árbol de la Vida a recuperarse de las heridas, sin embargo, varias de ellas parecen ser irreversibles. Este árbol no es solo un individuo vegetal: es un símbolo vivo de nuestra biodiversidad, de nuestra memoria y de nuestra identidad cultural. Hoy más que nunca hacemos un llamado a la ciudadanía para proteger, respetar y cuidar nuestro patrimonio natural”, agregó María Claudia García, directora del Jardín Botánico José Celestino Mutis.

El ejemplar permanecerá en monitoreo permanente. Su evolución dependerá de su respuesta biológica tras la afectación y de su propio ciclo natural de vida, por lo que las decisiones técnicas se adoptarán con base en criterios científicos y seguimiento continuo.

“Estos hechos nos invitan a reflexionar sobre el profundo valor que tiene el patrimonio natural y cultural para la ciudad. Proteger el Palo del Ahorcado o Árbol de la Vida es proteger la memoria, las luchas sociales y los procesos comunitarios que han construido identidad en Ciudad Bolívar. Desde el Distrito seguiremos acompañando las acciones necesaria para su salvaguardia y para fortalecer la relación de cuidado entre la ciudadanía y su patrimonio”, afirmó Diego Parra, director del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural.

Este árbol, único eucalipto que crece en la cima de Cerro Seco, ha estado entrelazado durante décadas con las trayectorias de vida de miles de habitantes de Ciudad Bolívar, simbolizando procesos de migración interna y autoconstrucción de los barrios circundantes.

Su presencia ha acompañado prácticas sociales, ambientales y espirituales que han fortalecido los vínculos comunitarios en el territorio.

En 2023, el equipo de Valoración del IDPC trabajó junto a colectivos y organizaciones comunitarias en talleres de cartografía social y recorridos territoriales que permitieron construir el documento de valoración patrimonial del área. Este ejercicio reconoció el territorio físico y simbólico asociado al árbol y permitió su inscripción en la Lista Indicativa de Candidatos a Bienes de Interés Cultural (LICBIC).

La Alcaldía Mayor reitera su llamado a la ciudadanía para reconocer, respetar y cuidar los bienes que representan la memoria colectiva y el arraigo territorial. El patrimonio natural y cultural es una responsabilidad compartida, y su protección exige trabajo articulado entre instituciones y comunidad.