Con más de un siglo de historia y una asistencia superior a las 65.000 personas, la Fiesta de Reyes Magos y Epifanía 2026 reafirmó su valor como una de las celebraciones patrimoniales más antiguas y significativas de Bogotá. Tradición, fe, cultura popular y trabajo comunitario se entrelazaron en una edición que fortaleció la memoria colectiva del barrio Egipto y el sentido de pertenencia de sus habitantes, con el acompañamiento del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural – IDPC.
El rol desempeñado por el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural – IDPC en la Fiesta de Reyes Magos y Epifanía 2026 fue fundamental para fortalecer la dimensión patrimonial de esta celebración. Desde el atrio de la Iglesia de Nuestra Señora de Egipto, en el barrio Egipto de la localidad de La Candelaria, el Instituto desarrolló tres actividades propias: cartografía de asistentes, caracterización de comerciantes y observación etnográfica, que permitieron un acercamiento directo, respetuoso y profundo con la comunidad.
“La participación del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural en la Fiesta de Reyes Magos y Epifanía 2026 fue altamente positiva. El recibimiento por parte de asistentes, comerciantes y vecinos fue muy cálido y evidenció el interés ciudadano por reconocer y fortalecer la dimensión patrimonial de esta celebración tradicional”, afirmó Diego Parra Cortés, director del IDPC.
Desde el enfoque del Patrimonio Cultural Inmaterial – PCI, el proceso permitió dialogar con los distintos actores del territorio y socializar el sentido del Plan Especial de Salvaguardia – PES de la fiesta.
“Las actividades realizadas durante la Fiesta de Reyes Magos y Epifanía 2026 fueron profundamente gratificantes para el equipo de Patrimonio Cultural Inmaterial del IDPC. A través del diálogo logramos resaltar sus tradiciones y reflexionar colectivamente sobre su importancia como manifestación viva del patrimonio cultural”, explicó Ángela Leguizamón, integrante de este equipo.
En 2026, la comunidad del barrio Egipto vivió una nueva edición de esta celebración durante los días 10, 11 y 12 de enero, conmemorando una de las tradiciones culturales y religiosas más antiguas y representativas de la ciudad. Residentes, visitantes de diferentes localidades y turistas nacionales e internacionales se dieron cita en el corazón de Bogotá para disfrutar de una programación artística, cultural y comunitaria que reafirmó el valor patrimonial de la fiesta como símbolo de identidad del centro histórico.
Fe, comunidad y memoria: tradiciones que se renuevan
Desde la parroquia de Nuestra Señora de Egipto, la Fiesta de Reyes Magos y Epifanía ha sido entendida como un proceso integral que articula la fe, la cultura y la memoria colectiva. Uno de los ejes centrales ha sido la recuperación del auto sacramental, una expresión histórica que durante años se fue diluyendo y que hoy se encamina nuevamente hacia una puesta en escena organizada, con proyección cultural y profunda raíz comunitaria.
“Cada año estamos recuperando las tradiciones antiguas, poco a poco, centrándonos en lo más importante, como la restauración del auto sacramental, que hoy estamos volviendo a encaminar para que sea algo profesional, porque este auto es la cara de la parroquia ante la sociedad”, señaló el padre Pedro Miguel Mora Medina, quien ha acompañado este proceso desde su llegada a la parroquia hace tres años, en un contexto marcado por el deterioro físico del templo y la necesidad de devolverle su valor simbólico.
La fiesta ha trascendido lo religioso para convertirse en un espacio de encuentro social y comunitario. La preocupación por los habitantes del barrio, los comerciantes, los trabajadores del turismo, los enfermos y las familias que aún viven en condiciones difíciles hace parte del sentido profundo de esta celebración.
“Esta es una fiesta integral que debe ayudarnos a crecer como sociedad y como comunidad. Gracias al Plan Especial de Salvaguardia hemos tomado mayor conciencia de la responsabilidad de no dejar perder estas tradiciones”, destacó el padre Mora Medina.
La agenda artística contó con la participación de más de 30 agrupaciones locales, distritales y nacionales, con ritmos como salsa, carranga y vallenato, presentados en dos tarimas: una principal, ubicada frente a la parroquia Nuestra Señora de Egipto, y una secundaria en la Antigua Plaza de Rumichaca.
Para Angélica Angarita Serrano, alcaldesa local de La Candelaria, “la Fiesta de Reyes Magos y Epifanía es una manifestación cultural que nos permite reconocer nuestras raíces, fortalecer el tejido social y mantener viva una tradición que ha pasado de generación en generación en el barrio Egipto.
Saberes, juegos y expresiones que fortalecen la identidad
Entre los componentes más representativos de la fiesta se destacó el auto sacramental, interpretado por habitantes del barrio Egipto —niños, jóvenes y adultos mayores—, con vestuarios completamente nuevos y un proceso de preparación iniciado desde septiembre de 2025. Este trabajo comunitario intergeneracional fortaleció el sentido de pertenencia y la apropiación cultural del territorio.
A ello se sumó la tradicional Caravana de los Reyes, que recorrió las calles del sector hasta llegar al Hospital del Guavio, donde los Reyes Magos entregaron regalos a los niños y niñas hospitalizados, llevando un mensaje de esperanza y solidaridad. Durante los tres días, también se vivieron juegos tradicionales como la bolirana, el tejo, las banquitas, los encostalados y el concurso de trompo, promoviendo la participación familiar y comunitaria.
La chicha, como saber ancestral, ocupó un lugar central en la celebración.
“Nosotros llevamos más de 50 años en la familia trabajando con la chicha. Mi mamá, mi papá y mi hermana mayor nos enseñaron la chicha tradicional, el masato y el guarapo, y ese conocimiento se ha ido pasando a hijos y nietos”, relató Luz Marina Piraquive León, productora tradicional y habitante del barrio Egipto.
Para Luz Marina, defender la chicha auténtica, elaborada a base de maíz y sin colorantes, es defender la esencia misma de la Fiesta de Reyes. “Soy nacida y criada aquí, orgullosamente egipcia. Queremos recuperar lo que se ha perdido y enseñar a las nuevas generaciones para que la tradición no se acabe y siga por muchísimos años más”, afirmó, resaltando el sentido de pertenencia y la responsabilidad colectiva de mantener viva esta manifestación del patrimonio cultural inmaterial.
Así, la Fiesta de Reyes Magos y Epifanía se reafirma como un patrimonio vivo de Bogotá: una celebración donde la fe, los saberes tradicionales, la música, los juegos, la memoria y la comunidad se encuentran para renovar, año tras año, la identidad del barrio Egipto y de toda la ciudad.

















