Instituto Distrital de Patrimonio Cultural

Memoria de
avances del pes

Cultura bogotana de los usos
y disfrutes de la bicicleta

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Cada pedalazo en Bogotá es un acto de memoria.

La bicicleta no es solo transporte: es un hilo conductor que une barrios, comunidades y sueños. Aquí podrás conocer los avances del PES de la Cultura Bogotana en los usos y disfrutes de la bicicleta, un patrimonio vivo que sigue transformando la ciudad.

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Líneas de acción

La cultura de la bicicleta en Bogotá se construye a partir de múltiples capas: los territorios que se recorren, los objetos que la representan y las prácticas que la mantienen viva. Las líneas de acción del PES recogen estas dimensiones y permiten leer cómo, a través del tiempo, se tejen memorias, sentidos y formas de habitar la ciudad.

➜ Línea de acción 1

Memoria del territorio

Los espacios físicos y simbólicos donde vive la cultura ciclista bogotana: desde la Ciclovía hasta los barrios donde la bici es parte del día a día.

Avances cronológicos
Segundo semestre del 2025

Convivencia y cuidado en el espacio público

Convivencia y cuidado en el espacio público

Reconocer la bicicleta como patrimonio cultural inmaterial implica asumir la convivencia como un principio fundamental para la construcción de la ciudad. En Bogotá, rodar no es únicamente desplazarse: es participar de una tradición urbana que, a lo largo de décadas, ha configurado formas propias de encuentro, resistencia y apropiación del espacio público. La bicicleta ha acompañado las transformaciones sociales de la capital y se ha consolidado como un símbolo de su identidad contemporánea: diversa, resiliente y en permanente movimiento.

Rodar en Bogotá exige diálogo entre actores viales, respeto por las normas, empatía frente a las diferencias y compromiso con el cuidado mutuo. Estas prácticas no surgen de manera espontánea; son el resultado de aprendizajes colectivos, saberes compartidos y de acuerdos construidos históricamente por quienes han hecho de la bicicleta una forma de vida y de ciudadanía.

La cultura ciclista ha promovido valores que hoy hacen parte del carácter urbano bogotano: la solidaridad en la vía, el acompañamiento en grupo, la pedagogía entre pares, la defensa del espacio público y la organización comunitaria. Estas prácticas vivas fortalecen la identidad colectiva y contribuyen a consolidar entornos más seguros e incluyentes.

Habitar la ciudad en conjunto supone comprender que la movilidad es un ejercicio relacional y corresponsable. La bicicleta, en este sentido, se convierte en una plataforma de encuentro donde se negocian ritmos, se comparten trayectos y se construyen acuerdos cotidianos que reflejan la manera particular en que Bogotá y sus habitantes se reconocen, se cuidan y se proyectan hacia el futuro.

Así, la bicicleta trasciende su dimensión funcional para convertirse en una expresión de identidad y tradición urbana: una práctica cultural que define rasgos propios de la ciudad y que, al ser salvaguardada y fortalecida, consolida un legado vivo para las generaciones presentes y futuras.

Primer semestre del 2025

Localidades ciclistas: territorios donde se pedalea la vida cotidiana

Convivencia y cuidado en el espacio público

Reconocer la bicicleta como patrimonio cultural inmaterial implica asumir la convivencia como un principio fundamental para la construcción de la ciudad. En Bogotá, rodar no es únicamente desplazarse: es participar de una tradición urbana que, a lo largo de décadas, ha configurado formas propias de encuentro, resistencia y apropiación del espacio público. La bicicleta ha acompañado las transformaciones sociales de la capital y se ha consolidado como un símbolo de su identidad contemporánea: diversa, resiliente y en permanente movimiento.

Rodar en Bogotá exige diálogo entre actores viales, respeto por las normas, empatía frente a las diferencias y compromiso con el cuidado mutuo. Estas prácticas no surgen de manera espontánea; son el resultado de aprendizajes colectivos, saberes compartidos y de acuerdos construidos históricamente por quienes han hecho de la bicicleta una forma de vida y de ciudadanía.

La cultura ciclista ha promovido valores que hoy hacen parte del carácter urbano bogotano: la solidaridad en la vía, el acompañamiento en grupo, la pedagogía entre pares, la defensa del espacio público y la organización comunitaria. Estas prácticas vivas fortalecen la identidad colectiva y contribuyen a consolidar entornos más seguros e incluyentes.

Habitar la ciudad en conjunto supone comprender que la movilidad es un ejercicio relacional y corresponsable. La bicicleta, en este sentido, se convierte en una plataforma de encuentro donde se negocian ritmos, se comparten trayectos y se construyen acuerdos cotidianos que reflejan la manera particular en que Bogotá y sus habitantes se reconocen, se cuidan y se proyectan hacia el futuro.

Así, la bicicleta trasciende su dimensión funcional para convertirse en una expresión de identidad y tradición urbana: una práctica cultural que define rasgos propios de la ciudad y que, al ser salvaguardada y fortalecida, consolida un legado vivo para las generaciones presentes y futuras.

Segundo semestre del 2024

Cultura de la bicicleta en Bogotá

La cultura de la bicicleta en Bogotá atraviesa múltiples territorios, desde las grandes avenidas, las entradas y salidas de la ciudad, las ciclorrutas, los velódromos y hasta los parques y barrios. Sin embargo, algunos lugares han sido icónicos para el desarrollo de esta manifestación cultural.

Ciclovía de Bogotá

Grupo de ciclistas en ciclovia

La Ciclovía de Bogotá es mucho más que un recorrido dominical; es una manifestación cultural que ha perdurado por más de cuatro décadas, transformándose en un símbolo de la vida urbana y en una expresión colectiva de movilidad, disfrute y apropiación del espacio público. Desde su creación en 1974, la Ciclovía ha sido un territorio en movimiento, un escenario en el que se entrelazan el deporte, la recreación, la sostenibilidad y el derecho a la ciudad.

Este espacio se despliega cada semana, abarcando kilómetros de calles y avenidas que conectan a toda la ciudad, desde el norte hasta el sur, y desde el oriente hasta el occidente. La Ciclovía no solo permite a miles de personas apropiarse de Bogotá de manera activa, sino que también crea una plataforma para la interacción social, el intercambio cultural, el disfrute ciudadano y el fortalecimiento del tejido comunitario.

Un recorrido por la historia

La Gran Manifestación del Pedal, organizada por el colectivo ciudadano procicla el 15 de diciembre de 1974, sentó las bases de lo que años después se convertiría en la Ciclovía dominical de Bogotá. Este evento, impulsado por la necesidad de recuperar el espacio público para los ciudadanos y ofrecer una alternativa a la congestión vehicular, marcó un hito en el uso de la bicicleta en la ciudad. El  evento cerró por espacio de 3 horas el circuito comprendido entre la carrera séptima y la carrera trece, entre calles 34 y 72 para el tránsito exclusivo de peatones y ciclistas. Esta manifestación que se repitió con éxito el 12 de octubre de 1975, visibilizó el uso de la bicicleta como una solución a los evidentes problemas de transporte en la ciudad y abrió las puertas para que la administración distrital realizará un estudio para examinar la viabilidad de la implementación de ciclovías en la ciudad. Así en 1976, bajo el mandato del entonces alcalde Luis Prieto Ocampo se promulgaron los decretos 566 y 567 que reglamentaron y tipificaron las ciclovías de Bogotá creando así los primeros cuatro circuitos.

Dos personas montando bicicleta en la ciclovía de Bogotá.

Sin embargo, no fue hasta 1982 que la Ciclovía comenzó a organizarse semanalmente, abarcando inicialmente algunos kilómetros en el centro de la ciudad. Su éxito fue tal que rápidamente se expandió, hasta consolidarse como una de las más grandes y longevas del mundo. Lo que comenzó como una iniciativa pionera para contribuir a los problemas de congestión se ha convertido en un símbolo de la sostenibilidad y la integración social. A lo largo de los años, la Ciclovía ha pasado de ser una simple medida de recreación urbana a ser un patrimonio vivo que refleja el compromiso de Bogotá con la movilidad activa y el bienestar ciudadano.

Gran Manifestación del Pedal el 15 de diciembre de 1974 en Bogotá.

Gran Manifestación del Pedal el 15 de diciembre de 1974 en Bogotá. Archivo particular. Fernando Caro Restrepo ​

La Ciclovía como espacio de transformación cultural

La Ciclovía no es solo un espacio físico; es un escenario en el que se desarrollan múltiples actividades que enriquecen la experiencia urbana. Desde clases de aeróbicos y yoga, hasta actividades artísticas, conciertos y ferias comunitarias, la Ciclovía se ha convertido en un espacio donde convergen diversas expresiones culturales.

Este territorio simbólico ha sido testigo de manifestaciones deportivas, sociales y artísticas, que conectan a personas de todas las edades, géneros y procedencias.

Además, es en la Ciclovía donde la bicicleta ha encontrado su lugar preponderante. Cada domingo, las avenidas de Bogotá se llenan de ciclistas, tanto aficionados como profesionales, que recorren las calles de la ciudad en un ambiente de convivencia y respeto. La Ciclovía ha sido, sin duda, un catalizador para el crecimiento de la cultura ciclista en Bogotá, al ofrecer un espacio seguro y accesible para el uso de la bicicleta.

Un espacio que conecta territorios

El trayecto de la Ciclovía atraviesa una diversidad de paisajes urbanos, conectando barrios tradicionales y modernos, zonas comerciales, parques y espacios históricos.

Mapa de la ciclovia de bogotá

Entre sus tramos más representativos se encuentran el corredor de la Carrera Séptima, el cual atraviesa puntos icónicos como el Parque Nacional, la Calle 26,  y la Avenida Boyacá, que conecta el occidente de la ciudad con el Parque Simón Bolívar, uno de los epicentros recreativos de Bogotá.

Este recorrido es mucho más que un paseo por las calles de la ciudad; es un viaje por la historia, la geografía y la cultura bogotana. Cada tramo de la Ciclovía tiene su propio carácter, su propia identidad, y refleja la diversidad de una ciudad que se mueve en múltiples direcciones, pero que encuentra en la bicicleta un punto común de encuentro.

Mujer en bicicleta por la calle

La Ciclovía como patrimonio vivo

La Ciclovía de Bogotá ha sido reconocida como una manifestación cultural y un patrimonio inmaterial de la ciudad debido a su capacidad para perdurar y evolucionar a lo largo del tiempo. Este espacio se ha adaptado a las necesidades y desafíos de cada época, desde su creación hasta la actualidad, y ha demostrado ser un modelo replicable en otras ciudades del mundo.

En la Ciclovía se materializan los principios de continuidad, diferenciación, memoria y cohesión que guían esta bitácora. Es un espacio que trasciende lo físico para convertirse en un territorio simbólico, un lugar donde la ciudad se redescubre y donde se refuerza la idea de que el espacio público pertenece a todos. A través de los años, la Ciclovía ha sido testigo de los cambios urbanos, pero también ha sido un espacio constante que une generaciones, formando parte de la memoria colectiva de los bogotanos.

➜ Línea de acción 2

Objetos y símbolos

Los objetos que acompañan la cultura de la bicicleta no solo son funcionales, sino que han adquirido un valor simbólico en esta manifestación.

Avances cronológicos
Segundo semestre del 2025

La bicicleta como práctica cultural

La bicicleta como práctica cultural

Desde el enfoque del patrimonio cultural, la bicicleta no se limita al objeto material, sino que se reconoce como un conjunto de saberes, prácticas, valores y formas de relación social que se transmiten y transforman en el tiempo. Rodar implica aprender códigos de convivencia, construir confianza en el espacio público, ejercer el derecho a la ciudad y tejer redes de apoyo mutuo.

Las rutas compartidas, las rodadas colectivas, los talleres comunitarios, las acciones pedagógicas y las exposiciones como Rodar Juntas han permitido visibilizar que la bicicleta es también memoria viva: memoria de las luchas por la movilidad segura, por la equidad de género, por el reconocimiento de las diferencias y por la dignidad en el espacio urbano.

Diversidad que rueda: la bicicleta como patrimonio cultural inmaterial y práctica de convivencia en Bogotá

En Bogotá, la bicicleta trasciende su condición de medio de transporte para consolidarse como una práctica cultural viva. Su uso cotidiano, recreativo, deportivo y político ha configurado formas de encuentro, lenguajes propios, redes comunitarias y memorias compartidas que hoy hacen parte del patrimonio cultural inmaterial de la ciudad. En este sentido, la bicicleta no se limita a su dimensión material, sino que encarna saberes, valores, formas de organización y modos de habitar el territorio que se transmiten de generación en generación y se transforman con el tiempo.

Como práctica viva, la cultura ciclista se recrea permanentemente en las calles, en las rodadas colectivas, en los procesos pedagógicos, en las acciones comunitarias y en los espacios de participación. Reconocerla como patrimonio cultural implica no sólo visibilizarla, sino también fortalecer su quehacer, garantizar su salvaguarda y promover condiciones para su continuidad, sostenibilidad y transmisión a futuras generaciones.

La comunidad ciclista bogotana es profundamente diversa. En ella confluyen mujeres, hombres, personas con identidades y expresiones de género diversas, comunidades afrodescendientes, personas con discapacidad, jóvenes, personas mayores, trabajadoras y trabajadores urbanos, colectivas ambientales y agrupaciones culturales. Cada grupo aporta miradas, experiencias y sentidos distintos sobre lo que significa pedalear en la ciudad. Esta pluralidad enriquece la cultura ciclista y reafirma su carácter dinámico, incluyente y colectivo.

En esa diversidad reside su fortaleza: una práctica cultural que, al ser reconocida y acompañada institucionalmente, contribuye a la construcción de una ciudad más equitativa, solidaria y respetuosa de las diferencias.

Primer semestre del 2025

La ropa que pedalea: indumentaria ciclista como expresión cultural

La ropa que pedalea: indumentaria ciclista como expresión cultural

La indumentaria de quienes se mueven en bicicleta por Bogotá dice mucho más de lo que a simple vista parece. No es solo ropa para protegerse del clima o prendas pensadas para la comodidad del cuerpo en movimiento: es también una expresión concreta de las múltiples formas de habitar la ciudad sobre dos ruedas.

Plan Especial de Salvaguardia de la Cultura bogotana de los usos y disfrutes de la bicicleta
Fuente: Alcaldía Mayor de Bogotá

En ciertos contextos, la vestimenta ciclista adopta características particulares que reflejan identidades u oficios. Los chalecos reflectivos, las maletas de gran capacidad usadas por bicimensajeros, las badanas, los jerseys, o las camisetas con estampados de colectivos, construyen una estética ciclista reconocible. Son prendas que, además de cumplir una función práctica, comunican trayectorias, pertenencias, luchas y pasiones alrededor de la bicicleta.

En el ciclismo deportivo, por ejemplo, la indumentaria especializada —como las lycras ajustadas, los uniformes de equipo o las zapatillas de clip— hace parte de un universo de disciplina, rendimiento, entrenamiento y cuidado del cuerpo. Pero incluso estas prendas han sido apropiadas por ciclistas urbanos que las usan por comodidad o como símbolo de orgullo ciclista. En los colectivos, rodadas temáticas o ciclopaseos, es común encontrar logos, stickers, placas, camisetas personalizadas y accesorios intervenidos con mensajes que refuerzan el sentido de comunidad y resistencia.

Ahora bien, para muchas mujeres que pedalean por la ciudad, la elección de la ropa no es solo una decisión práctica o estética, sino también una estrategia de protección frente al acoso. Algunas, manifiestan que el uso de licras, pantalones cortos o ropa ajustada —prendas comunes y funcionales para el ciclismo— puede exponerlas a comentarios sexualizados, miradas invasivas o situaciones de violencia en el espacio público. Esta realidad condiciona la forma en que muchas mujeres se visten para montar en bicicleta, obligándolas a negociar constantemente entre comodidad, seguridad y visibilidad. La indumentaria, en este caso, se convierte en una frontera sensible entre el derecho a circular libremente y la necesidad de autoprotección frente a violencias cotidianas.

Sin embargo, no todas las personas que montan en bicicleta usan ropa técnica o especializada. Buena parte de quienes pedalean a diario lo hacen simplemente con su ropa habitual: uniformes escolares, vestidos formales, faldas, jeans, batas médicas u overoles. En las calles de Bogotá es común ver a vigilantes, domiciliarios, empleados o estudiantes pedaleando con el atuendo de su jornada. Muchas veces no se identifican a sí mismos como “ciclistas”, pero su presencia cotidiana sobre la bicicleta es fundamental para comprender la dimensión popular y funcional de esta manifestación cultural.

En Bogotá, la indumentaria es un collage móvil que cruza clases sociales, territorios, géneros, edades y estéticas. Es ropa que se adapta, que se personaliza, que se resignifica. Es ropa que resiste la lluvia, el sol, la indiferencia, y que acompaña al cuerpo en el ejercicio cotidiano de moverse con autonomía.

En ese sentido, la indumentaria es un componente clave del patrimonio cultural inmaterial de la bicicleta. Porque cada prenda usada para rodar —sea técnica o improvisada, nueva o reciclada, deportiva o de trabajo— es también una forma de memoria, una señal de pertenencia y una manifestación de las múltiples culturas que conviven y se transforman al pedalear Bogotá.

Segundo semestre del 2024

La Bicicleta: Símbolo y motor de la manifestación cultural

La ropa que pedalea: indumentaria ciclista como expresión cultural

La indumentaria de quienes se mueven en bicicleta por Bogotá dice mucho más de lo que a simple vista parece. No es solo ropa para protegerse del clima o prendas pensadas para la comodidad del cuerpo en movimiento: es también una expresión concreta de las múltiples formas de habitar la ciudad sobre dos ruedas.

Plan Especial de Salvaguardia de la Cultura bogotana de los usos y disfrutes de la bicicleta
Fuente: Alcaldía Mayor de Bogotá

En ciertos contextos, la vestimenta ciclista adopta características particulares que reflejan identidades u oficios. Los chalecos reflectivos, las maletas de gran capacidad usadas por bicimensajeros, las badanas, los jerseys, o las camisetas con estampados de colectivos, construyen una estética ciclista reconocible. Son prendas que, además de cumplir una función práctica, comunican trayectorias, pertenencias, luchas y pasiones alrededor de la bicicleta.

En el ciclismo deportivo, por ejemplo, la indumentaria especializada —como las lycras ajustadas, los uniformes de equipo o las zapatillas de clip— hace parte de un universo de disciplina, rendimiento, entrenamiento y cuidado del cuerpo. Pero incluso estas prendas han sido apropiadas por ciclistas urbanos que las usan por comodidad o como símbolo de orgullo ciclista. En los colectivos, rodadas temáticas o ciclopaseos, es común encontrar logos, stickers, placas, camisetas personalizadas y accesorios intervenidos con mensajes que refuerzan el sentido de comunidad y resistencia.

Ahora bien, para muchas mujeres que pedalean por la ciudad, la elección de la ropa no es solo una decisión práctica o estética, sino también una estrategia de protección frente al acoso. Algunas, manifiestan que el uso de licras, pantalones cortos o ropa ajustada —prendas comunes y funcionales para el ciclismo— puede exponerlas a comentarios sexualizados, miradas invasivas o situaciones de violencia en el espacio público. Esta realidad condiciona la forma en que muchas mujeres se visten para montar en bicicleta, obligándolas a negociar constantemente entre comodidad, seguridad y visibilidad. La indumentaria, en este caso, se convierte en una frontera sensible entre el derecho a circular libremente y la necesidad de autoprotección frente a violencias cotidianas.

Sin embargo, no todas las personas que montan en bicicleta usan ropa técnica o especializada. Buena parte de quienes pedalean a diario lo hacen simplemente con su ropa habitual: uniformes escolares, vestidos formales, faldas, jeans, batas médicas u overoles. En las calles de Bogotá es común ver a vigilantes, domiciliarios, empleados o estudiantes pedaleando con el atuendo de su jornada. Muchas veces no se identifican a sí mismos como “ciclistas”, pero su presencia cotidiana sobre la bicicleta es fundamental para comprender la dimensión popular y funcional de esta manifestación cultural.

En Bogotá, la indumentaria es un collage móvil que cruza clases sociales, territorios, géneros, edades y estéticas. Es ropa que se adapta, que se personaliza, que se resignifica. Es ropa que resiste la lluvia, el sol, la indiferencia, y que acompaña al cuerpo en el ejercicio cotidiano de moverse con autonomía.

En ese sentido, la indumentaria es un componente clave del patrimonio cultural inmaterial de la bicicleta. Porque cada prenda usada para rodar —sea técnica o improvisada, nueva o reciclada, deportiva o de trabajo— es también una forma de memoria, una señal de pertenencia y una manifestación de las múltiples culturas que conviven y se transforman al pedalear Bogotá.

➜ Línea de acción 3

Memoria viva

La comunidad ciclista de Bogotá está conformada por una diversidad de actores que, a lo largo de los años, han sido fundamentales en la consolidación de esta manifestación.

Avances cronológicos
Segundo semestre del 2025

Diversidad, identidad y significado

Convivencia y cuidado en el espacio público

Reconocer la bicicleta como patrimonio cultural inmaterial implica asumir la convivencia como un principio fundamental para la construcción de la ciudad. En Bogotá, rodar no es únicamente desplazarse: es participar de una tradición urbana que, a lo largo de décadas, ha configurado formas propias de encuentro, resistencia y apropiación del espacio público. La bicicleta ha acompañado las transformaciones sociales de la capital y se ha consolidado como un símbolo de su identidad contemporánea: diversa, resiliente y en permanente movimiento.

Rodar en Bogotá exige diálogo entre actores viales, respeto por las normas, empatía frente a las diferencias y compromiso con el cuidado mutuo. Estas prácticas no surgen de manera espontánea; son el resultado de aprendizajes colectivos, saberes compartidos y de acuerdos construidos históricamente por quienes han hecho de la bicicleta una forma de vida y de ciudadanía.

La cultura ciclista ha promovido valores que hoy hacen parte del carácter urbano bogotano: la solidaridad en la vía, el acompañamiento en grupo, la pedagogía entre pares, la defensa del espacio público y la organización comunitaria. Estas prácticas vivas fortalecen la identidad colectiva y contribuyen a consolidar entornos más seguros e incluyentes.

Habitar la ciudad en conjunto supone comprender que la movilidad es un ejercicio relacional y corresponsable. La bicicleta, en este sentido, se convierte en una plataforma de encuentro donde se negocian ritmos, se comparten trayectos y se construyen acuerdos cotidianos que reflejan la manera particular en que Bogotá y sus habitantes se reconocen, se cuidan y se proyectan hacia el futuro.

Así, la bicicleta trasciende su dimensión funcional para convertirse en una expresión de identidad y tradición urbana: una práctica cultural que define rasgos propios de la ciudad y que, al ser salvaguardada y fortalecida, consolida un legado vivo para las generaciones presentes y futuras.

Primer semestre del 2025

Colectivos ciclistas comunitarios: redes vivas de acción, memoria y cuidado

Colectivos ciclistas comunitarios: redes vivas de acción, memoria y cuidado

La cultura ciclista en Bogotá no sería lo que es hoy sin la presencia activa, persistente y creativa de los colectivos ciclistas comunitarios. Estas agrupaciones, muchas de ellas autogestionadas y con fuertes raíces barriales, han sido fundamentales en la consolidación de la bicicleta como una manifestación cultural viva, diversa y en constante evolución.

Desde hace más de dos décadas, diferentes colectivos como Teusaca tu bici, Bikennedy, Fontirueda, Concienbiciate, Ciclopaseo de los Miércoles, Ciclopaseo Cachaco, Súbase a la bici, entre muchos otros, han promovido el uso cotidiano de la bicicleta no solo como medio de transporte, sino como acto político, herramienta pedagógica y forma de habitar el espacio público. Estos grupos han generado espacios de encuentro, formación, movilización y cuidado entre ciclistas, construyendo una red de apoyo mutuo que trasciende lo individua

Colectivo ciclista comunitario
Fuente: Alcaldía Mayor de Bogotá

Su accionar se manifiesta en múltiples dimensiones: recorridos urbanos nocturnos, talleres de mecánica básica, procesos de formación en seguridad vial, pedagogías del cuidado, acciones de memoria urbana, campañas por el respeto al ciclista, luchas por infraestructura incluyente, entre otras. Muchas de estas prácticas han surgido de manera espontánea y horizontal, adaptándose a las realidades de cada territorio y promoviendo una visión colectiva y transformadora de la movilidad.

Finalmente, estos colectivos son un componente esencial de la memoria viva de la manifestación. Son ellos quienes, desde el hacer cotidiano, sostienen el tejido social de la cultura ciclista y garantizan su reproducción a través de la pedagogía, la creatividad, la participación ciudadana y  la incidencia política.

Segundo semestre del 2024

Comunidad ciclista de Bogotá

La comunidad ciclista de Bogotá está conformada por una diversidad de actores que, a lo largo de los años, han sido fundamentales en la consolidación de esta manifestación.

Mecanico sonriendo trabajando en una bicicleta

Artesanos y Mecánicos de Bicicletas:

Este oficio ha perdurado en el tiempo, adaptándose a las nuevas demandas. Los mecánicos no solo reparan bicicletas, sino que son guardianes de una tradición que ha pasado de generación en generación.

La bicicleta, como símbolo de la cultura ciclista en Bogotá, no existiría en su estado actual sin la labor minuciosa y dedicada de los artesanos y mecánicos de bicicletas. 

Estos oficios son fundamentales en la cadena de valor que sostiene el uso y disfrute de la bicicleta en la ciudad, y su trabajo va más allá de la simple reparación o fabricación de piezas; ellos son los custodios de un saber tradicional que se ha transmitido de generación en generación, enriqueciendo la historia y memoria de la bicicleta en Bogotá.

En el corazón de los talleres mecánicos, ubicados en diferentes puntos de la ciudad, los mecánicos de bicicletas desempeñan un rol crucial en la vida ciclista bogotana. Cada día, cientos de personas dependen de su conocimiento y destreza para mantener sus bicicletas en óptimo estado. Estos talleres, que a menudo son negocios familiares, se han convertido en puntos de encuentro para la comunidad ciclista, espacios donde se intercambian saberes y se forjan lazos.

El oficio de mecánico de bicicletas es un arte en sí mismo, donde la precisión, el conocimiento de las piezas y la experiencia son esenciales para garantizar que cada bicicleta esté lista para el uso diario, desde los recorridos en la Ciclovía hasta los trayectos laborales. La figura del mecánico no solo resuelve problemas técnicos, sino que también conecta a los ciclistas con la historia y el funcionamiento del propio vehículo, generando un vínculo más profundo entre la persona y su bicicleta.

Este oficio ha evolucionado con el tiempo, adaptándose a las nuevas tecnologías y a la aparición de diferentes tipos de bicicletas, como las eléctricas, las de montaña y las de ruta.

Sin embargo, los mecánicos de bicicletas han sabido mantener un equilibrio entre las técnicas tradicionales y las innovaciones modernas, lo que les permite ser verdaderos custodios del patrimonio vivo de la bicicleta en Bogotá.

Su trabajo es esencial para la continuidad de esta manifestación, ya que, sin ellos, la cultura ciclista no podría florecer de la manera en que lo ha hecho.

Por otro lado, los artesanos de bicicletas aportan una dimensión creativa y estética a la manifestación de la Cultura Bogotana de los Usos y Disfrutes de la Bicicleta.

Mientras los mecánicos mantienen en funcionamiento las bicicletas, los artesanos las transforman en verdaderas piezas de arte. Estos oficios incluyen la construcción personalizada de bicicletas, la fabricación de piezas únicas y la intervención estética en el diseño de los cuadros y accesorios.

Artesano muestra una pequeña bicicleta en la palma de su mano

Los artesanos de bicicletas, además, tienen un papel fundamental en la memoria viva de la manifestación, ya que su oficio implica el uso de técnicas tradicionales que, en muchos casos, han sido transmitidas de generación en generación. Estas técnicas incluyen el trabajo con acero, la soldadura de cuadros y la elaboración artesanal de piezas y accesorios. 

En un mundo cada vez más dominado por la producción en masa, el trabajo de estos artesanos se alza como un acto de resistencia frente a la homogeneización y una reafirmación de la individualidad y el valor del trabajo manual.

Estos oficios son parte de la memoria viva de la manifestación porque guardan y transmiten saberes que se entrelazan con la historia de la bicicleta en Bogotá. Desde los talleres mecánicos que han sido testigos de generaciones de ciclistas, hasta los artesanos que transforman una bicicleta en una obra de arte, estas personas son el alma de la cultura de la bicicleta en la ciudad. Su legado no solo es técnico, sino también cultural, ya que a través de su trabajo preservan y perpetúan la tradición ciclista en Bogotá, garantizando su continuidad para las futuras generaciones.

Avances en la implementación del PES

Aquí se presentan los principales avances en la implementación del Plan Especial de Salvaguardia —PES, a través de acciones que fortalecen la cultura de la bicicleta como patrimonio vivo de la ciudad.

Segundo semestre del 2025

Más allá del pedal: memoria, inclusión y mujeres en la bici

La cultura bogotana en torno a los usos y disfrutes de la bicicleta sitúa en el centro lo humano: el cuidado mutuo, la corresponsabilidad y la construcción colectiva de una ciudad más equitativa. Desde esta perspectiva, la equidad no es solo un principio, sino una práctica cotidiana que contribuye a disminuir los miedos, fortalecer la confianza y promover espacios de movilidad libres de violencias y discriminación.

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Archivo Biblioteca Luis Ángel Arango.

Esta tercera entrega de la Bitácora se propone reflexionar sobre el papel de las mujeres y de las comunidades diversas que, a través de la bicicleta, construyen ciudad desde el respeto, el reconocimiento y la solidaridad. En especial, se destacan las acciones desarrolladas en el marco del Plan Especial de Salvaguarda —PES de la Bicicleta, con énfasis en mujeres, mujeres afrodescendientes, mujeres con discapacidad y personas con identidades y expresiones de género diversas que también ruedan y transforman el espacio público.

En coherencia con ello, el PES de la Cultura de la Bicicleta establece dentro de sus líneas estratégicas la promoción de la participación amplia e incluyente, el enfoque diferencial y territorial, y el reconocimiento de las comunidades portadoras como actores centrales en la sostenibilidad de esta manifestación cultural. 

El PES orienta acciones para visibilizar la diversidad de quienes ruedan, fortalecer sus procesos organizativos y garantizar condiciones que permitan la transmisión, apropiación y continuidad de la práctica en entornos seguros y libres de discriminación.

Salvaguardar este patrimonio vivo implica, por tanto, reconocer sus múltiples expresiones, promover escenarios efectivos de participación incluyente y consolidar acciones interinstitucionales que aseguren que todas las personas (sin distinción de género, edad, origen étnico, condición física o identidad) puedan ejercer su derecho a la movilidad en bicicleta con seguridad, dignidad y pleno reconocimiento.

En Bogotá, la bicicleta no solo conecta puntos en el mapa o transforma vías de cara al futuro; conecta historias, identidades y proyectos de ciudad. Cada pedaleo es memoria en movimiento y expresión de una tradición urbana que se reinventa cotidianamente. Es, además, una apuesta colectiva por una convivencia basada en el respeto, la equidad y el reconocimiento de la diversidad como valor constitutivo de la identidad cultural bogotana.

Memoria de avances del PES

En ejercicio de sus capacidades institucionales y en concordancia con su misionalidad, el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural —IDPC adelantó, durante el segundo semestre de 2025, acciones orientadas a la implementación del PES de la Cultura Bogotana de los Usos y Disfrutes de la Bicicleta.

EXPOSICIÓN
"Rodar juntas"
Exposición museal itinerante

Como parte de las acciones de implementación del PES de la Cultura bogotana de la Bicicleta, el 24 de septiembre de 2025, en el marco del Mes del Patrimonio y de la Semana de la Bicicleta, se inauguró la exposición museográfica Rodar Juntas. Esta muestra visibiliza las experiencias, memorias y aportes de las mujeres ciclistas en Bogotá, destacando sus procesos organizativos, sus luchas por el derecho a la ciudad y su papel en la construcción de una cultura ciclista más equitativa e incluyente.

El proceso curatorial y museográfico se desarrolló en articulación con el equipo del Museo de Bogotá y con la participación activa de colectivas y organizaciones de mujeres que, desde diversos territorios y trayectorias, han trabajado por consolidar la bicicleta como una práctica cultural segura, reflexiva, accesible y libre de violencias. La exposición reconoce la bicicleta como patrimonio cultural inmaterial de la ciudad, en tanto práctica social que transmite saberes, fortalece redes de solidaridad y configura formas de habitar y resignificar el espacio público.

Luz Marina, líder pionera del ciclismo colombiano

Archivo Luz Marina, líder pionera
del ciclismo colombiano

Rodar Juntas pone en el centro las voces de mujeres diversas (entre ellas mujeres afrodescendientes, mujeres con discapacidad y personas con identidades y expresiones de género diversas) quienes también hacen parte fundamental de la memoria viva de la cultura ciclista bogotana. A través de relatos, objetos, imágenes y testimonios, la muestra evidencia cómo pedalear es también un acto de cuidado colectivo, resistencia y transformación social.

La exposición se encuentra abierta al público en el Museo de Bogotá, sede Casa de los Siete Balcones en la calle 10 #3-61 con acceso libre, y permanecerá disponible durante 2026, consolidándose como un espacio permanente de reconocimiento y salvaguarda de la memoria ciclista de las mujeres en la ciudad.

PLAN ESPECIAL DE SALVAGUARDIA
Articulación Interinstitucional​

En paralelo, se fortalecieron los procesos de gestión interinstitucional y territorial, articulados a la implementación del PES:

  • La socialización PES continuó su implementación territorial, llegando en esta etapa a las localidades de Usme, La Candelaria, Sumapaz y Teusaquillo, en articulación con los Consejos Locales de la Bicicleta, instancias que fortalecen el enfoque territorial y la participación comunitaria en torno a la cultura ciclista.
  • IDPC participó como delegado en la tercera sesión de la Comisión Intersectorial de la Bicicleta, con el propósito de socializar los avances de las acciones adelantadas y la misionalidad del Instituto en relación con el PES, destacando, entre otros hitos, el lanzamiento de la exposición ¡Rodar Juntas!
Activación
Mesa Gestora del PES​

El 14 de agosto se llevó a cabo la tercera sesión de la Mesa Gestora, en la cual se definió un cronograma de actividades para el cierre del año, priorizando la socialización del PES con las alcaldías locales. Posteriormente, el 19 de noviembre se realizó la cuarta sesión, espacio en el que se presentaron avances de las actividades previamente definidas y se expusieron los progresos en la formulación del plan de trabajo para la vigencia 2026.

Primer semestre del 2025

Entre gestión y territorio: avances en la puesta en marcha del PES

Memoria de avances del PES

En ejercicio de sus capacidades institucionales y en concordancia con su misionalidad, el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural —IDPC adelantó, durante el primer semestre de 2025, diversas acciones orientadas a la implementación del Plan Especial de Salvaguardia —PES de la Cultura Bogotana de los Usos y Disfrutes de la Bicicleta.

Exposición museal itinerante
Cultura bogotana de la bicicleta

Como parte del trabajo de implementación del PES, se finalizó la fase de investigación y recolección de insumos para el desarrollo de la exposición museal “Rodar juntas”, orientada a visibilizar las experiencias de las mujeres ciclistas en Bogotá y su papel fundamental en el uso cotidiano de la bicicleta en la ciudad.

Este proceso se desarrolló en articulación con el equipo del Museo de Bogotá, con quienes se coordinaron tres talleres participativos enfocados en recopilar información adicional y profundizar en las vivencias de comunidades diversas vinculadas al uso de la bicicleta. Estos espacios permitieron recoger insumos cualitativos clave para la construcción del guión curatorial y la propuesta museográfica de la exposición.

Grupo de personas reunidas durante evento itinerante del museo
AVANCES DEL PLAN
Articulación Interinstitucional​

En paralelo, se fortalecieron los procesos de gestión interinstitucional y territorial, articulados a la implementación del PES:

  • Entre febrero y abril de 2025, se realizó la socialización del PES en las sesiones de algunos Consejos Locales de la Bicicleta de las localidades de Kennedy, Suba, Engativá y Bosa. Estas jornadas permitieron presentar los avances del plan, convocar a la ciudadanía a participar en la implementación del PES y a trabajar articuladamente con la Mesa Gestora del PES con la intención de reforzar el enfoque territorial del proceso.

  • Entre marzo y mayo, se consolidó una articulación con la Secretaría Distrital de Movilidad para garantizar la presencia del PES en la Semana de la Bicicleta. Esta colaboración permitirá visibilizar el enfoque patrimonial de la cultura ciclista dentro de la agenda oficial de actividades que se tienen previstas.

  • Finalmente, el IDPC participó como delegado en la segunda sesión de la Comisión Intersectorial de la Bicicleta, con el objetivo de compartir los avances en la implementación del Plan Especial de Salvaguardia obtenidos durante el 2024 y primer semestre 2024.

Mesa Gestora del PES

Mecanismo de Gestión

La Mesa Gestora de la Cultura Bogotana de la Bicicleta celebró su primera sesión del año en abril de este año. Durante este encuentro se presentó la versión final del acuerdo de funcionamiento de este espacio, el cual fue sometido a revisión y aprobación por parte de los integrantes. Asimismo, se socializó la propuesta del plan de trabajo para 2025, que fue analizada y retroalimentada por los componentes institucional y comunitario antes de ser validado colectivamente.

En esta sesión se adquirieron compromisos orientados a fortalecer la articulación interinstitucional y comunitaria, especialmente en lo relacionado con la sensibilización y divulgación del Plan Especial de Salvaguardia — PES en distintas localidades de la ciudad.

Segundo semestre del 2024

Construir el camino: acuerdos, articulación y definición del PES

En el marco de las capacidades institucionales y la misionalidad del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural — IDPC, durante 2024 se adelantaron diversas acciones relacionadas con la implementación del Plan Especial de Salvaguardia — PES de la Cultura Bogotana de los Usos y Disfrutes de la Bicicleta.

Se llevaron a cabo mesas de articulación interinstitucionales, las cuales permitieron construir conjuntamente el plan de acción como ruta de navegación del Plan Especial de Salvaguardia — PES de la cultura bogotana de los usos y disfrutes de la bicicleta para los próximos dieciséis años, brindando acompañamiento técnico en planeación estratégica e implementación del PES.

Se adelantó igualmente la priorización de resultados, productos y actividades para el primer año de implementación del PES, ajustando el plan de acción bajo un criterio realista y de ajuste del primer año.

Memoria de avances

EXPOSICIÓN
“MUJERES EN BICI”
INVESTIGACIÓN Y CONSTRUCCIÓN PARTICIPATIVA

Como parte de esta implementación, se avanzó en la investigación y recolección de insumos para el desarrollo de una exposición museal titulada “Mujeres en bici”, orientada a profundizar en las experiencias de las mujeres ciclistas y visibilizar su rol en la construcción de una cultura ciclista cotidiana en Bogotá.

Este proceso se realizó en articulación con el equipo del Museo de Bogotá, con el que se coordinaron cuatro talleres participativos. Estas actividades permitieron recopilar información cualitativa para la curaduría de la exposición. Para ello, se contrató a dos profesionales de apoyo, encargados de la investigación y del diseño metodológico de los talleres. Las sesiones se llevaron a cabo entre el 30 de octubre y el 23 de noviembre de 2024: la primera fue virtual, y las tres restantes se desarrollaron en las sedes del IDPC y el Museo de Bogotá.

Grupo de personas asistentes a la exposición de bici en el museo de bogotá
Portafolio Distrital de Estímulos
Investigación, Pedagogía y Divulgación

En el marco del Portafolio Distrital de Estímulos, el IDPC, a través de la sección de Fomento, otorgó dos estímulos por medio de la Beca para la Divulgación de Memorias y Patrimonios de la Cultura Bogotana de la Bicicleta. Los proyectos seleccionados fueron:

  1. “Descubre Bosa: Rutas pedagógicas sobre ruedas” – RUPAO Arte Ambiental:

    Este proyecto diseñó y llevó a cabo cuatro rutas pedagógicas en bicicleta por la localidad de Bosa, para explorar el patrimonio cultural inmaterial presente en el territorio. Se buscó visibilizar la relación entre el uso de la bicicleta y los procesos de apropiación social del patrimonio.

  2. “Victorias y glorias: Relatos de campeonas” – Cinemazul Media Group SAS: Centrado en la historia del ciclismo femenino en Colombia, este proyecto produjo una serie documental sobre cinco pioneras de este deporte en las décadas de 1970 y 1980. La serie fue proyectada en cinco funciones públicas en espacios como bibliotecas y la Cinemateca de Bogotá.

Ambos proyectos promovieron la divulgación del PES mediante enfoques artísticos y comunitarios, y contaron con el acompañamiento técnico del equipo del IDPC.

Presentaciones de proyectos ganadores deel portafolio distrital de estímulos
PLAN ESPECIAL DE SALVAGUARDIA
Articulación Interinstitucional​

La implementación del PES ha requerido una coordinación constante con diversas entidades distritales. En ese sentido, se coordinaron acciones conjuntas con la Secretaría Distrital de Movilidad, la Secretaría de la Mujer, el Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal — IDPAC y RTVC. Asimismo, el PES fue socializado en espacios ciudadanos e institucionales, incluidos los eventos de la Semana de la Bicicleta de Bogotá.

Grupo de gente reunida en talleres del PES de la bici
Activación
Mesa Gestora del PES​

Tras la instalación del Consejo Distrital de la Bicicleta por parte del IDPAC, el pasado 27 de noviembre de 2024 se logró activar la Mesa Gestora del PES, con la participación de cinco delegados ciudadanos y representantes de las entidades: IDPC, SCRD, IDRD, Secretaría de Movilidad y Secretaría de la Mujer.

Durante esta primera sesión, se presentó el balance de ejecución del PES en 2024 y se socializaron las acciones priorizadas para 2025. Se compartieron los Acuerdos de Funcionamiento y el acta No.1 con los integrantes del consejo. La próxima reunión programada para 2025 tendrá como objetivos la aprobación de dichos acuerdos y la construcción colectiva del plan de acción anual.

grupo de personas de la mesa gestora del PES de la culutura de la bicicleta