El barrio más nombrado de Bogotá no siempre es el más comprendido. El PEMP lo sitúa como centro fundacional, espacio de valor histórico excepcional, con una alta concentración de bienes patrimoniales que requieren conservación especializada. Pero más allá del trazo colonial, lo que define a La Candelaria es su condición de lugar habitado: por estudiantes, adultos mayores, trabajadores del sector cultural, comerciantes, familias, artistas. Esa diversidad, hoy tensionada por el turismo, el deterioro físico y la presión sobre la vivienda, plantea preguntas urgentes sobre el tipo de centro que se quiere proteger. El instrumento lo reconoce como zona de manejo prioritario y propone medidas de protección diferenciada según los usos, los inmuebles y las condiciones de cada cuadra.
Barrio de calles empinadas, esquinas irregulares y vistas que conectan cerros, plazas y ciudad. La Concordia se encuentra en el límite suroriental del Centro Histórico, y el PEMP la resalta como zona de interés paisajístico y cultural. Allí conviven viviendas tradicionales, talleres de oficio, residencias estudiantiles, espacios artísticos y una de las plazas de mercado más importantes de Bogotá. El instrumento propone su revitalización a través de intervenciones integrales, recuperación de espacio público y fortalecimiento de actividades económicas relacionadas con el patrimonio cultural. Pero el reto sigue siendo cómo garantizar que los procesos de renovación no desplacen a quienes han sostenido históricamente la vida del barrio.