Instituto Distrital de Patrimonio Cultural

Un Centro Histórico más accesible: estudio para mejorar la movilidad de personas con discapacidad

Una animada escena callejera en el Centro Histórico de Bogotá, con gente caminando en medio de una arquitectura histórica y la vida urbana.

Un Centro Histórico más accesible: estudio para mejorar la movilidad de personas con discapacidad

Un Centro Histórico más accesible: estudio para mejorar la movilidad de personas con discapacidad

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En el marco del Plan Especial de Manejo y Protección del Centro Histórico de Bogotá – PEMP CHB, la ciudad avanza en la construcción de un territorio más incluyente, donde todas las personas puedan habitar, transitar y disfrutar el patrimonio en condiciones de equidad. En esta línea, la Secretaría Distrital de Movilidad entregó en febrero de 2026 el “Estudio para mejorar la movilidad de personas con movilidad reducida”, una investigación orientada a comprender las condiciones actuales del espacio público y promover acciones que garanticen la accesibilidad universal en el Centro Histórico.

Este estudio se inscribe en el programa de accesibilidad y movilidad del PEMP, contemplado en el artículo 28 de la Resolución 088 de 2021 del Ministerio de las Culturas, que adopta este instrumento y busca consolidar un modelo de movilidad sostenible que priorice al peatón, promueva el uso de modos alternativos de transporte y reconozca la escala barrial del Centro Histórico. En particular, el análisis se enfoca en identificar las barreras físicas y urbanísticas que enfrentan las personas con movilidad reducida, así como en diagnosticar el estado de los andenes y su capacidad para garantizar desplazamientos seguros y autónomos.

Un territorio patrimonial que pone a las personas en el centro

El Centro Histórico de Bogotá, declarado Bien de Interés Cultural del ámbito nacional, es un territorio diverso y dinámico, donde confluyen actividades culturales, administrativas, comerciales y turísticas. En este contexto, el PEMP plantea una visión integral del patrimonio, entendiendo que su cuidado no solo implica la protección de los bienes materiales, sino también la garantía de condiciones dignas para quienes lo habitan y lo recorren.

Desde este enfoque de patrimonios integrados, el estudio reconoce que la movilidad es un componente fundamental para la calidad de vida y la apropiación del territorio. Se trata de garantizar desplazamientos seguros, continuos y accesibles para todas las personas, independientemente de sus condiciones físicas o sensoriales.

El área analizada comprende 162 hectáreas del Centro Histórico, incluyendo sectores como La Catedral, La Concordia, Egipto y Las Aguas, donde se concentra una alta actividad urbana y una importante red de equipamientos y servicios. Esta complejidad territorial implica retos significativos para garantizar la accesibilidad, especialmente en un entorno con alto valor patrimonial y limitaciones físicas propias de su trazado histórico.

Diagnóstico de la movilidad peatonal: avances y desafíos

Uno de los principales aportes del estudio es el diagnóstico detallado de la infraestructura peatonal, basado tanto en información secundaria como en visitas de campo. En total, se evaluaron cerca de dos mil andenes, analizando variables como el ancho, el estado físico, la continuidad, la señalización y la presencia de elementos de accesibilidad.

Los resultados muestran que, aunque el 69 % de los andenes se encuentra en buen estado, aún persisten tramos con condiciones regulares o deficientes que afectan la transitabilidad, especialmente de las personas con movilidad reducida. Además, se evidencian grandes variaciones en el ancho de los andenes, con un promedio de 3,3 metros, pero con rangos que van desde apenas 0,5 metros hasta más de 30 metros en algunos espacios abiertos como alamedas y plazoletas.

El análisis también evidencia que el Centro Histórico es una zona de alta afluencia peatonal debido a la presencia de estaciones de transporte público, equipamientos y actividades económicas. Esta intensidad de uso incrementa la necesidad de contar con infraestructura accesible, segura y bien mantenida.

A nivel de seguridad vial, el estudio identifica situaciones preocupantes: entre 2022 y 2025 se registraron 16 víctimas fatales por siniestros viales en el área, de las cuales el 75 % correspondían a peatones. Este dato reafirma la vulnerabilidad de quienes se movilizan a pie y la necesidad de implementar medidas que prioricen su protección.

Barreras que limitan la accesibilidad

El levantamiento de información en campo permitió identificar múltiples barreras que afectan la movilidad de las personas con discapacidad o movilidad reducida. Entre ellas se destacan:

  • Andenes en mal estado o con superficies irregulares.
  • Obstáculos en el espacio público que dificultan el paso.
  • Falta de continuidad en los recorridos peatonales.
  • Ausencia o deficiencia de rampas y elementos de accesibilidad.
  • Insuficiente señalización para personas con discapacidad visual.

Para evaluar estas condiciones, el estudio aplicó una metodología basada en estándares internacionales de accesibilidad universal, que considera diferentes tipos de discapacidad y condiciones temporales. A partir de este análisis, los andenes fueron clasificados en tres categorías: transitables, parcialmente transitables y no transitables, lo que permite priorizar intervenciones de manera estratégica.

Este enfoque reconoce que no todas las personas experimentan el espacio de la misma manera y que una infraestructura verdaderamente inclusiva debe responder a una diversidad de necesidades.

Hacia un Centro Histórico más incluyente

A partir del diagnóstico, el estudio traza una ruta para implementar acciones que mejoren la accesibilidad en el Centro Histórico. Entre las principales líneas de trabajo se destacan:

  • La intervención de ejes de prioridad peatonal.
  • El diseño e implementación de estrategias específicas para personas con movilidad reducida.
  • La articulación con proyectos de movilidad alternativa, como ciclorrutas y bici parqueaderos.
  • La reorganización del transporte y la gestión del espacio público para reducir conflictos entre actores viales.

Estas acciones se enmarcan en una visión de movilidad sostenible que busca reducir la dependencia del vehículo particular y promover formas de desplazamiento más amigables con el entorno y el patrimonio.

Igualmente, el estudio resalta la importancia de la articulación institucional y la participación ciudadana para garantizar que las intervenciones respondan a las necesidades reales de la población. La accesibilidad no es solo un asunto técnico, sino también social y cultural, que requiere el compromiso de múltiples actores.

Un nuevo paso hacia el cuidado integral del patrimonio

El desarrollo de este estudio representa un avance significativo en la consolidación de un Centro Histórico más equitativo y habitable. Al poner en el centro a las personas —especialmente a aquellas en condición de vulnerabilidad—, el PEMP reafirma su compromiso con un modelo de ciudad que cuida su patrimonio a través del bienestar de quienes lo viven.

Garantizar la movilidad accesible no solo mejora la calidad de vida, sino que también fortalece la apropiación social del patrimonio, fomenta la inclusión y contribuye a la construcción de una ciudad más justa.

En este sentido, el Centro Histórico se proyecta como un territorio donde la memoria y la vida cotidiana se encuentran, y donde cada paso cuenta para construir un futuro más incluyente.