En el marco de los 20 años del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural – IDPC y de la celebración del Mes del Patrimonio, más de 60 ciudadanos participaron en El patrimonio sostiene la vida una carrera de observación que invitó a recorrer el centro de Bogotá de una manera diferente: caminando, mirando y descubriendo esas historias y huellas que muchas veces están frente a nuestros ojos, pero que pasan inadvertidas en medio de la cotidianidad.
La jornada comenzó a las 9:00 de la mañana en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño – FUGA, donde los participantes recibieron una bitácora con las pistas, preguntas y desafíos que debían resolver a lo largo del recorrido. Durante cerca de cinco horas, las 25 estaciones de la carrera llevaron a los participantes por calles, iglesias, plazas y pasajes comerciales del centro de Bogotá, hasta llegar a La Esquina Redonda, en el Bronx Distrito Creativo.
Más que encontrar respuestas, el reto fue aprender a mirar. Levantar la cabeza para descubrir gigantografías de arte urbano en las culatas de algunas edificaciones; preguntarse por la presencia de una santa, patrona de los presos, en un pasaje comercial; reconocer en la iglesia del Voto Nacional la particular presencia del escudo de Colombia en su arquitectura; o detenerse en la Plaza de Los Mártires para recordar las historias de quienes dieron su vida por la libertad. Cada estación fue una oportunidad para descubrir que el patrimonio no está solamente en los grandes monumentos, sino también en los detalles que construyen nuestra memoria colectiva.
El recorrido también permitió viajar por distintas épocas de la ciudad: reconocer las huellas que dejó el tranvía en las calles de Bogotá, conocer los antiguos carnés que utilizaban los estudiantes para acceder a este sistema de transporte y descubrir cómo la historia del país también aparece en objetos tan cotidianos como un billete. Así, entre calles y preguntas, los participantes encontraron conexiones entre la movilidad, el arte, la arquitectura, la historia y las transformaciones de una ciudad que continúa construyéndose sobre las huellas de quienes la han habitado.
La jornada terminó en La Esquina Redonda, en el Bronx, donde se realizó la premiación y se entregaron libros del sello editorial del IDPC a los participantes. Al final, en palabras de los asistentes, quedó algo más que una carrera resuelta: la certeza de que conocer el patrimonio también es una forma de reconocer nuestra propia ciudad.


