De Usaquén a la Luna: la historia detrás de las telas Huatay

La jornada se realizó en la Universidad del Sinú, Sede Bogotá. Foto: IDPC.

La conmemoración de los 50 años de la misión espacial Apolo 11, la cual hizo posible que el ser humano caminara en la superficie de la Luna, ha propiciado que se realicen diferentes celebraciones y encuentros para
recordar este hito en la historia mundial. Uno de esos espacios de reflexión ocurrió en Bogotá, en Usaquén.

Y es que esta localidad tiene un vínculo particular con este evento, pues resulta que de ahí salieron las telas que se utilizaron para realizar esta misión. Específicamente, en los telares del extinto taller Huatay, ubicado en la Calle 119 con Carrera 6. De ese negocio familiar, comandado por una mujer llamada Raquel Vivas, oriunda de Boyacá, hoy solamente sobrevive un pequeño letrero, que se constituye en de las pocas memorias que se tienen sobre esta pequeña fábrica.

La razón por la cual la Nasa fijó su atención en estas telas – confeccionadas a partir de lana de ovejas criadas en Boyacá – fue por su resistencia al fuego, una característica necesaria para disminuir los riesgos de que sucediera un accidente que pusiera en peligro la vida de los astronautas que pasaron a la historia por ese alunizaje, sucedido el 20 de julio de 1969.

Estas fueron algunas de las memorias compartidas durante el coloquio que se realizó el pasado 14 de agosto, en la sede Bogotá de la Universidad del Sinú, situada a tan solo 50 metros del lugar donde existió dicho taller. En el evento, al que asistieron vecinos, antiguos trabajadores de la fábrica o familiares de estos, se ofreció un contexto detallado de la misión del Apolo 11 y de sus antecedentes. El conversatorio estuvo a cargo de Wilder Reyes, planetarista del Observatorio Astronómico de la Universidad Sergio Arboleda. “Dentro del gremio de la Astronomía sí se conocía esta historia, pero a raíz de esta celebración de los 50 años hemos podido aprender muchas más cosas sobre esta”, señaló el experto.

Para cerrar la jornada, los asistentes entablaron un diálogo con el ingeniero Raúl Joya, experto investigador y director del Observatorio Astronómico de la misma Universidad e interactuaron con el espacio gracias al Planetario Distrital, que dispuso de un telescopio y que ofreció asesoría para observar, además de la Luna, a Júpiter y a Saturno.

Un vínculo entre memoria y patrimonio

Los asistentes pudieron observar la Luna, Júpiter y Saturno. Foto: IDPC.

Esta actividad fue posible gracias a la iniciativa de Gabriel Eduardo Cortés Rincón. Él es Consejero Local de Patrimonio Cultural de la Localidad de Usaquén y, además, un aficionado de la historia, la cultura, el patrimonio y la ciencia.

“Cuando era un muchacho de 12 años supe de este suceso y con mis amigos nos volvimos aficionados a la astronomía y a la aeronáutica”, cuenta Rincón, quien es ingeniero agrícola de profesión. Por eso, cuando vio materializado este encuentro, no pudo evitar la emoción que le producía el estar visibilizando una historia que para muchas personas aún es desconocida. “El apoyo del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural ha sido muy importante, al igual que el Planetario de Bogotá, la Alcaldía de Usaquén y la Junta Administradora Local”, precisó.

Esta actividad contó con el acompañamiento del IDPC, como parte de las acciones encaminadas a fortalecer el Sistema Distrital de Patrimonio Cultural, el cual se articula con el Sistema Distrital de Arte, Cultura y Patrimonio.

Rincón no es el único consejero elegido por voto popular, pues la Mesa de Consejeros Locales de Patrimonio Cultural contempla un delegado para cada una de las 20 localidades que conforman la ciudad. “Yo estoy fascinado y estoy aprovechando este cuarto de hora haciendo actividades como esta”, concluye Rincón, quien ejercerá su rol hasta el año 2022.

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