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Pontífices en Bogotá. Devoción, patrimonio religioso y urbanismo

El 1969 cuando el Museo de Desarrollo Urbano (hoy Museo de Bogotá) abrió sus puertas, el alcalde Virgilio Barco Vargas en su discurso de inauguración pronunció las siguientes palabras: “quiero hacer mención de un salón especial dedicado al Congreso Eucarístico Internacional. Sobra cualquier comentario sobre la importancia que para Colombia y Latinoamérica tuvo este acontecimiento. En sala especial lo recordamos quienes lo vivimos y lo revivirán quienes vendrán en el futuro. Fue ese un momento en el que Bogotá y sus habitantes demostraron su civismo y su cultura que no dudarlo constituyeron frente al mundo el antibogotazo definitivo”.

El Congreso Eucarístico enmarcó la visita del sumo pontífice Pablo VI a Bogotá, que como personaje histórico impactó profundamente la vida urbana de la ciudad. La apertura de una sala en el Museo de Desarrollo Urbano dedicada a rememorar la visita del papa en el marco del Congreso habla de su importancia en relación con las obras urbanas que se desarrollaron para preparar a Bogotá en miras a su recibimiento y al de una gran cantidad de peregrinos y turistas que para entonces arribaron a la ciudad.

En este mismo sentido, la visita del Papa Francisco a la ciudad de Bogotá y a Colombia en septiembre de 2017 constituyó un acontecimiento de suma importancia y de gran trascendencia para su historia. Cuando Pablo VI visitó a Bogotá en 1968, la insurgencia guerrillera estaba naciendo y con ello se abrió una dolorosa etapa de violencia en el país que vino a culminarse en 2016. Como si se tratara del cierre de un ciclo histórico, el acuerdo de paz entre el Gobierno Nacional y la guerrilla de las FARC coincidió con la visita del Papa Francisco.

Por tercera vez un sumo pontífice visitaba la capital de Colombia y como en las dos ocasiones anteriores (en 1986 Juan Pablo II visitó Bogotá), la ciudad se preparó para una visita que conmocionó y alteró por unos días la vida cotidiana de la ciudadanía. El Instituto Distrital de Patrimonio Cultural se unió a este acontecimiento histórico llevando a cabo una serie de intervenciones de enlucimiento de algunos monumentos y fachadas que forman parte del patrimonio de la ciudad, los cuales se encontraban en la ruta o formaban parte de la visita del santo padre, y a su vez, realizó en el Museo de Bogotá la exposición Pontífices en Bogotá: devoción, patrimonio religioso y urbanismo con el ánimo de hacer memoria y recordar cómo fueron las anteriores visitas de Pablo VI en 1968 y de Juan Pablo II en 1986.

Por medio de esta muestra se propuso resaltar parte del patrimonio religioso de la ciudad ubicado en la Plaza de Bolívar, principal escenario de encuentro de los pontífices con los fieles católicos, y aprovechando que el Papa Francisco forma parte de la comunidad jesuita se planteó también hacer una breve muestra del legado de esta comunidad en la llamada manzana jesuítica. La exposición y esta publicación hacen evidentes el impacto urbano y social que tuvieron en tres generaciones diferentes las visitas de los últimos pontífices romanos, Pablo VI, Juan Pablo II y el Papa Francisco; lo cual se evidencia en una serie de fotografías acompañadas y soportadas con objetos conmemorativos.

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