El Museo de Bogotá se renovó para la ciudad

Vista general de 2 salas que exhiben la colección permanente del museo. Fotos: Hanz Rippe

Después de un esfuerzo de más de tres años para repensar y renovar su sede principal, el Museo de Bogotá abrió nuevamente las puertas de la Casa de los Siete Balcones, ubicada en la Calle 10 N° 3-61.

Durante este tiempo, todas las salas de la sede fueron adecuadas con un único objetivo: que en el 2019 la ciudad cuente con un espacio innovador y participativo para exhibir piezas clave de la colección permanente del Museo de Bogotá.

Una trayectoria de 50 años

La reapertura de la colección permanente es la última etapa de un proceso de medio siglo de conformación del museo de los bogotanos. Su historia inició el 11 de julio de 1969, cuando el entonces alcalde de Bogotá, Virgilio Barco Vargas, creó el Museo de Desarrollo Urbano como parte de un proyecto denominado ‘Plan de divulgación cultural para la ciudad’. En esta primera etapa el museo presentaba a la urbe exclusivamente desde la materialidad física de sus calles, infraestructuras, edificios y parques.

Después de un proceso de restructuración que culminó en 2003, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, reubicó el museo en una sede temporal situada en el Planetario Distrital. En esta época, el Museo de Bogotá adoptó su nombre actual para reflejar un giro que permitiera considerar la ciudad como un objeto social, multicultural, diverso, rico en historias y patrimonios de todo tipo.

Después de entrar a formar parte del Instituto Distrital de Patrimonio Cultural en 2006, el museo recibió en 2007 sus dos sedes actuales: la Casa Sámano (sede de exposiciones temporales), ubicada en la Carrera 4 N°10-18, y la Casa de los Siete Balcones (sede de la colección permanente), en la Calle 10 N°3-61.

Es en esta última en la que el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural inició un proceso de renovación en 2016, con el objetivo de convertirla en un catálogo de reflexiones sobre la ciudad desde múltiples puntos de vista, para entender Bogotá con todos sus matices. El resultado de este proceso abrió sus puertas al público el pasado 7 de junio.

Cierre de ciclo con broche de oro

Durante las obras, el cierre de la sede principal no significó la suspensión de ninguna actividad cultural. Al contrario, fue la ocasión de posicionar y desarrollar exposiciones temporales y actividades culturales en la sede Casa Sámano y en el espacio público.

Por esta razón, la reapertura del museo renovado no es más que un cierre con broche de oro a un ciclo memorable. Con una oferta cultural más amplia y un mayor número de visitantes, los últimos años han sido llenos de éxitos y nuevos desafíos para el Museo de Bogotá.

Las cifras hablan por sí solas. Desde el año 2016, el museo ha presentado 36 exposiciones temporales, incluyendo exposiciones internacionales en París y Burdeos (Francia). Se recibieron un total de 245.230 visitantes en sus sedes y se organizó un gran número de conferencias, talleres, visitas comentadas y recorridos urbanos para acercar el patrimonio capitalino a bogotanos y turistas.

Un museo de ciudad para los bogotanos

Nueve ejes orientan esta nueva propuesta museográfica. Tienen como objetivo principal establecer un diálogo con los públicos, ofreciendo contenidos interactivos, en español e inglés, para reflexionar sobre temáticas como El Bogotazo, el lugar de la mujer en la sociedad, el pasado indígena y colonial, el agua, el cine, etc. Cada uno de estos espacios pone en práctica el pregón del gitano Melquiades en Cien años de soledad: “Las cosas, tienen vida propia, todo es cuestión de despertarles el ánimo”. El museo renovado también cuenta con una tienda para comprar regalos de diseños originales y exclusivos sobre la ciudad y una librería.

El Museo de Bogotá es mucho más que una sala de exposición. La programación cultural en torno a la colección permanente y exposiciones temporales traerá charlas, proyecciones, talleres, conferencias, recorridos y visitas comentadas, todo alrededor de la ciudad. Ninguna de estas actividades tiene costo para el público. ¡Así que vengan y echamos rulo!