Ganadores Programa Distrital de Estímulos 2017 – Fotografía

Premio de fotografía “Ciudad de Bogotá” – Categoría: Bogotá ciudad rural

Tercer lugar: Karenn Sofía López Celis
Título: Verde, gris (10 fotografías)
Localidad de Usme
Mayo de 2017 – Fotografía digital

Fotógrafa y diseñadora gráfica bogotana apasionada por la imagen y su capacidad de narrar historias. Un acto de magia con una polaroid y una instantánea con su retrato, cuando apenas contaba con siete años de edad, trazó su camino como dibujante con luz. Se obsesionó con una cámara fotográfica hasta que su mamá por fin le regaló una plástica rosada de 35 milímetros. Desde entonces no ha dejado de coleccionar imágenes, siendo las carreteras, gentes y paisajes de Suramérica su principal escuela y motivación. Sus principales intereses son la fotografía documental, el fotoperiodismo y la investigación en torno a la imagen.
Adelantó estudios de diseño gráfico en Bogotá y en el 2011 se mudó a Buenos Aires, Argentina, donde se tituló en el año 2014 como técnica en Fotografía Profesional del Instituto Sudamericano para la Enseñanza de la Comunicación. En el 2012 obtuvo la Segunda Mención de Honor en el Primer Concurso Nacional de Fotografía ‘Azucena Villaflor’, organizado por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación y la Secretaría de Derechos Humanos (Argentina). En la actualidad se desempeña como fotógrafa y diseñadora freelance en su ciudad natal.

Verde-Gris es una serie de diez imágenes capturadas a principios de un lluvioso mes de mayo de 2017 como testimonio de las tradiciones campesinas que aún sobreviven en la ciudad, para ser más precisos en la localidad de Usme, justo en ese límite invisible en el que las últimas manifestaciones de urbanización del extremo sur capitalino emergen rodeadas de montaña y el verde del Sumapaz comienza su majestuosa extensión por todo el páramo bogotano.
Verde y gris conviven en este ensayo tal como lo hacen campo y ciudad en esta localidad bogotana. La serie fotográfica evoluciona desde una primera imagen donde el relato se hace desde el desorden peculiar del vecindario bogotano como representación de la gran ciudad, con sus construcciones puestas una tras otra, casi amontonadas y en apariencia conectadas por los cientos de cables que van de un poste a otro. Sin embargo, tras esa mancha de ladrillos, un gigante verde comienza a asomarse, ganando protagonismo, una imagen tras otra, terminando así por colmar todos los recuadros de la serie. La idea es que el observador citadino reconozca sus raíces en la gran montaña y en quienes la habitan, esos personajes que le son poco comunes y quienes con ruana, sombrero y un sinfín verde a cuestas, le ayudarán a hacer memoria de su origen como habitante de un territorio hoy conocido como Bogotá.