Ganadores Programa Distrital de Estímulos 2017

Premio de fotografía “Ciudad de Bogotá” – Categoría: Bogotá ciudad rural

Segundo lugar: María Estefanía Rodríguez Cuellar
Título: Arquitectura Viva
(9 fotografías), Engativá Pueblo. Mayo de 2017. Fotografía digital

Mi nombre es María Estefanía Rodríguez Cuellar, tengo 32 años y he vivido en la ciudad de Bogotá toda mi vida, tengo un hermoso hijo de dos años llamado Gabriel y una sobrina, Valeria, ellos son la motivación de mi vida y todo lo que más amo.
Estudié en la Escuela de Artes y Letras hace aproximadamente 8 años y me gradué como artista plástica, soy madre soltera y cuido a mi hijo sabiendo que todo lo que hago es con amor y dedicación para su futuro, es por eso que trabajo en casa para compartir tiempo con él antes de que entre a estudiar y me especialice en joyería en el sena, soy recién graduada y busco crear una microempresa con este nuevo arte que aprendí, ya hace años en la escuela de alta joyería.
Esta convocatoria me ayudo a retomar lo que aprendí en la universidad y de lo que más me gusta: la fotografía, por lo que me hace inmensamente feliz haber pertenecido al grupo de los ganadores de esta beca, les agradezco por permitir estas oportunidades ya que generan más arte para las personas, intereses y motivaciones que en mi caso fueron muy oportunas.

Para nosotros, como residentes de la zona urbana, la vida está compuesta por recorridos monótonos y muchas veces repetitivos en los que transitamos las mismas grandes vías, llenas de cubos grises, blancos o color ladrillo, los sitios a los que vamos tienen mobiliarios nuevos y plásticos con las mismas formas, pero todo es igual: inerte. Al salir un poco de la urbanidad (como nosotros la conocemos) van apareciendo los colores, primero tímidamente en los barrios aledaños y luego en las áreas rurales en todo su esplendor, como decidiendo que la vida requiere una alegría y que la arquitectura y los elementos de uso diario hacen parte de ella, logrando una armonía conjunta con la naturaleza que aún rodea estos sectores. Es así que nace esta serie de fotografías, fachadas que no son comunes en la ciudad, elementos tradicionales coloridos con formas, con personalidad, que hablan de tradición y de lo hecho a mano, de la construcción de la vida desde la diversidad de los gustos. Esto nos lleva a hablar de los aspectos formales, fueron fotografías tomadas digitalmente, son composiciones minimalistas de primeros planos, con líneas fugadas en diferentes direcciones como eje de composición, con colores vibrantes y contrastes marcados. De ahí el nombre de esta serie: la arquitectura viva, todo lo opuesto a la naturaleza muerta que se ve en las pinturas porque los colores y las texturas características de la zona rural de pueblo, viven y respiran y posan para las fotografías.